“No había bienes ni recursos en el edificio de la embajada durante el asalto, y todo había sido cuidadosamente previsto antes de la evacuación. El tema del robo de 42 millones de dólares es un rumor difundido (…) para su consumo dentro de Irán”, ha anunciado este miércoles la embajada de Irán en Damasco.
El domingo, poco después de la entrada de los insurgentes a Damasco durante la noche del sábado y la caída del Gobierno del presidente Bashar al-Asad, un grupo de hombres armados irrumpió en la legación iraní en la capital siria y causó graves daños al edificio y las propiedades del país persa.
Poco después, el portavoz de Cancillería de Irán, Esmail Baqai, aseguró que los diplomáticos y personal de la embajada de Irán en Damasco se encontraban en perfecto estado de salud.
Por su parte, el embajador de Irán en Siria, Hosein Akbari, dijo que “casi ninguno de colegas de las diferentes instituciones de la República Islámica estaba presente” en la embajada y “se habían tomado las medidas necesarias y las precauciones adecuadas”.
una carta dirigida al secretario general de las Naciones Unidas (ONU), el representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Said Iravani, censuró martes el ataque, denunciando que “estas acciones son una clara violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961) y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (1963), que garantizan la inmunidad de las sedes diplomáticas y la seguridad de sus empleados”.
Tras la toma de Damasco por los grupos armados, Irán ratificó su respaldo a la soberanía nacional de Siria y aseguró que solo el pueblo de este país puede decidir su destino sin interferencia extranjera. Este miércoles, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ha resaltado que la situación en Siria resulta de un complot de Estados Unidos y el régimen israelí.
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