“Las amenazas de un país [es decir, EE.UU.] que se ha convertido en la principal amenaza para la seguridad global y demostrado su superioridad solo en la aplicación de leyes discriminatorias no afectarán a la voluntad de continuar nuestro camino legal” en la producción de tecnología militar y no militar, ha afirmado este sábado Ali Rabiei en declaraciones a la prensa vía videoconferencia.
El miércoles, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán puso en órbita con éxito su primer satélite militar, de nombre “Nur” (luz, en persa): alcanzó una altitud de 425 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.
En reacción, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, acusó a Irán de violar la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) y prometió que la República Islámica tendría que rendir cuentas.
Rabiei ha enfatizado que el país persa no ha contravenido la ley ni las resoluciones de las Naciones Unidas. Teherán tiene total y absoluto derecho a perseguir avances tecnológicos militares y no militares, pues cumplen con el derecho internacional y las leyes vigentes entre países.
También ha denunciado que la Administración de Donald Trump lanza advertencias a otros países, mientras el mundo entero debería unirse para luchar contra el nuevo coronavirus (COVID-19), que ha contagiado a más de 2 850 000 personas en el planeta.
Refiriéndose a la mala gestión del Gobierno estadounidense de la crisis provocada por el virus letal, Rabiei ha dicho que Washington lanza acusaciones contra Irán para desviar la atención de la opinión pública de su país y del mundo y huir de sus responsabilidades internacionales.
“EE.UU. acusa a la República Islámica de Irán de violar una resolución por realizar una operación normal que no viola el derecho internacional. Estamos seguros de que EE.UU. no podrá probar esa acusación”, añade.
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