El sumo pontífice, durante un vuelo de Roma a Madrid el sábado, en el marco del cuarto viaje internacional de su pontificado, subrayó que la agresión militar emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán “no fue una guerra justa”, al insistir en que esa doctrina, formulada hace siglos, no se ajusta a las realidades de la guerra moderna.
El líder de los católicos del mundo hizo estas declaraciones al ser consultado por periodistas sobre si el conflicto con Irán podía considerarse una “guerra justa”, después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, invocara dicha doctrina para defender las acciones militares de Washington contra Teherán.
“Creo que ya se ha dicho con mucha claridad: en Irán no se encuentran los elementos de una guerra justa. La teoría de la guerra justa proviene de siglos pasados, cuando no se imaginaban las armas ni la capacidad de destrucción de la que dispone hoy el ser humano”, puntualizó.
Las afirmaciones del pontífice de la Iglesia católica se producen en medio de tensiones con el presidente Donald Trump a raíz de la guerra impuesta a Irán por Estados Unidos e Israel.
Desde el inicio del conflicto, el papa León ha pedido reiteradamente el fin de la agresión y ha advertido contra una retórica que pueda contribuir a una mayor escalada.
Ya en abril, criticó la advertencia del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que “no quedará civilización en Irán”, calificando esa afirmación de “verdaderamente inaceptable”.
Posteriormente, Trump respondió describiendo al papa como “débil y pésimo en política exterior”, comentarios que suscitaron críticas en Italia y generaron muestras de apoyo al líder del Vaticano por parte de diversas figuras políticas.
El papa León desestimó esas críticas y afirmó que no se sentía intimidado, al tiempo que aseguró que seguiría pronunciándose contra la guerra y la violencia.
El intercambio provocó reacciones entre responsables italianos, incluida la primera ministra Giorgia Meloni, quien tildó de “inaceptables” las declaraciones de Trump sobre el pontífice.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra no provocada contra Irán mediante el asesinato del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y de varios altos comandantes militares.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo cien oleadas de contraataques a lo largo de cuarenta días, dirigidas contra activos militares estadounidenses e israelíes, causando daños considerables.
El 8 de abril se alcanzó un alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán. Sin embargo, las conversaciones posteriores celebradas en Islamabad no lograron producir un acuerdo, ya que los negociadores iraníes citaron una profunda desconfianza respecto a la disposición de Washington a cumplir sus compromisos.
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