La advertencia internacional vuelve a poner el foco sobre la situación alimentaria en Gaza. Nickolay Mladenov alertó de que la situación humanitaria sigue siendo extremadamente frágil y que los avances contra la malnutrición pueden revertirse. En el hospital Al-Rantisi, esa advertencia ya tiene rostros concretos: bebés y niños que llegan con signos de malnutrición, en una etapa de sus vidas en la que la falta de alimentos adecuados puede comprometer su desarrollo.
Médicos y familias describen una situación especialmente preocupante entre los más pequeños. La falta de alimentos adecuados, las dificultades para conseguir productos esenciales y el deterioro de las condiciones de vida están aumentando la vulnerabilidad de los niños.
Esta crisis no termina a las puertas de los hospitales. Entre las tiendas de campaña, viven miles de familias que siguen dependiendo de una ayuda humanitaria que continúa siendo insuficiente e inestable.
Para los gazatíes, las consecuencias van mucho más allá del hambre: vivir en estas condiciones, sin una alimentación adecuada, puede afectar a su salud y al desarrollo de los más vulnerables.
Mientras los hospitales reciben a niños con signos de malnutrición, fuera de ellos la situación tampoco da tregua. En estas tiendas de campaña se muestra la otra cara de la crisis: familias desplazadas que siguen sin condiciones mínimas para vivir y que afrontan cada día una nueva batalla para conseguir algo con lo que poder alimentar a sus familias.
Huda Hegazi, Gaza.
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