En las últimas 48 horas, al menos dos mezquitas han sido alcanzadas por bombardeos genocidas israelíes en la Franja de Gaza. Entre ellas, la mezquita Abu Salim, en Deir al-Balah, y una sala de oración de la mezquita Al-Asqalan, en el campamento de Al-Shati.
Son nuevos ataques que se suman a una destrucción que, según el Ministerio de Awqaf de Gaza, ha afectado a más de 1200 mezquitas desde el inicio de la guerra. Más de un millar habrían quedado completamente destruidas. Vecinos y fieles condenan el impacto de estos ataques mientras intentan preservar lo que queda de sus lugares sagrados.
La destrucción de estas mezquitas supone también la pérdida de espacios que formaban parte de la identidad musulmana. Mientras continúan los ataques, comunidades enteras ven desaparecer no solo sus viviendas, sino también los lugares donde desarrollaban parte esencial de su vida religiosa y social.
Lo que vemos detrás de mí no es solamente un edificio dañado. Es un lugar al que durante años miles de musulmanes gazaties acudieron para rezar, reunirse y compartir momentos de su vida cotidiana. Hoy, como tantos otros espacios en Gaza, esta mezquita ha quedado convertida en escombros.
Huda Hegazi, Gaza
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