Las reacciones se produjeron después de que la denominada “Junta de Paz”, designada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmara recientemente que no hay lugar para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en la denominada “nueva Gaza”, una postura que desencadenó el rechazo de las principales facciones palestinas, que la consideran un intento de liquidar la cuestión de los refugiados y sus derechos históricos.
Basem Naim, miembro del Buró Político del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), criticó las posturas del organismo, que afirma basarse en la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), y sostuvo que pretende sustituir a la comunidad internacional para impulsar el desmantelamiento de la UNRWA, considerada la institución internacional con mayor legitimidad y arraigo en la Franja de Gaza.
El dirigente palestino sostuvo que las propuestas promovidas por ese consejo no representan una iniciativa de paz, sino un proyecto que abre el camino a nuevas guerras y a políticas de limpieza étnica contra el pueblo palestino.
Por su parte, los Comités de Resistencia Palestina señalaron que las declaraciones del llamado “Consejo de Paz” evidencian su alineamiento con el régimen israelí y forman parte de un proyecto político destinado a reducir la causa palestina a una cuestión exclusivamente humanitaria, con el objetivo de eliminar el derecho al retorno de los refugiados.
El Movimiento Al-Ahrar Palestino también rechazó las propuestas del denominado “Consejo de Paz”, al considerar que constituyen un intento de eludir la responsabilidad internacional hacia los refugiados palestinos y respaldar los planes israelíes para socavar los derechos nacionales del pueblo palestino.
El movimiento recordó que la UNRWA fue creada mediante la Resolución 302 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en 1949, por lo que cualquier decisión sobre el fin de su mandato corresponde exclusivamente a ese órgano.
Al-Ahrar instó además a las Naciones Unidas y a los países donantes a reforzar el apoyo político y financiero a la UNRWA para garantizar la continuidad de sus servicios, en medio del agravamiento de la crisis humanitaria en la Franja de Gaza.
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