• El portavoz del ejército del régimen de Israel, Jonathan Conricus.
Publicada: miércoles, 15 de enero de 2020 2:56
Actualizada: miércoles, 15 de enero de 2020 9:28

El régimen de Israel insiste en negar cualquier ayuda de sus agencias de espionaje a Estados Unidos para asesinar al general iraní Qasem Soleimani.

Las fuerzas de Israel no tuvieron ningún papel. Esa fue una operación ejecutada por estadounidenses”, subrayó el martes Jonathan Conricus, el portavoz del ejército israelí a la cadena France 24.

Estas declaraciones se producen a raíz de informes recientes sobre la coordinación de Washington y el régimen de Tel Aviv en el plan del asesinato del teniente general Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, en un ataque selectivo de EE.UU., perpetrado el viernes 3 de enero en Bagdad (capital iraquí).

Analistas israelíes, en una entrevista con el canal 13 israelí, se negaron a opinar sobre la implicación del régimen de Tel Aviv en la muerte del general iraní, limitándose a decir que probablemente unos días antes del asesinato de Soleimani, EE.UU. había puesto a Israel al corriente de la operación.

 

Después del ataque con drones de EE.UU. en el aeropuerto de Bagdad que mató a Soleimani, junto con otros militares iraníes e iraquíes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu expresó su satisfacción y alegó que la acometida se había producido en el marco del “derecho de EE.UU. a defenderse”.

Varios analistas y observadores han indicado que EE.UU. actuó como una “herramienta militar de Israel” para acabar con Soleimani, clave en la lucha contra el terrorismo, una lacra que impulsan EE.UU. y el régimen de Israel.

Irán, que había jurado vengar el asesinato del héroe de la lucha antiterrorista, la madrugada del miércoles 8, lanzó fuertes ataques con misiles a la base aérea Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar y ocupada por las tropas norteamericanas desde la invasión de Irak en 2003, y otra base en Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí, también en poder de los norteamericanos.

Después de esta fuerte operación, las autoridades iraníes advirtieron de que pondrían “en marcha otros escenarios más potentes” ante cualquier nueva “estupidez” de EE.UU. y atacaría no solo todas sus bases en la región, sino también golpearía fuertemente al régimen de ocupación israelí, el principal aliado de EE.UU. en el oeste de Asia.

El CGRI ha asegurado que seguirá luchando hasta el total colapso del régimen usurpador de Israel y la salida de las tropas de Estados Unidos de la zona; dos objetivos que vengarían la sangre de su comandante.

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