Abu Ali al-Askari, responsable de seguridad del Movimiento de Resistencia Islámica de Irak, conocido como Kataib Hezbolá, ha subrayado la importancia que reviste el hecho de que todas las fuerzas estadounidenses sean expulsadas de Irak e indicado que, cuando se trata de irse, “los estadounidenses no entienden ningún lenguaje excepto el de la fuerza”.
“El único lenguaje que entienden los estadounidenses es el de la fuerza y nosotros estamos dispuestos a aplicarlo (…) Los estadounidenses deben saber que no se revocará la decisión (del Parlamento) de expulsarlos”, ha manifestado Al-Askari, según ha citado este domingo la cadena libanesa Al-Mayadeen.
Al respecto, el alto funcionario de Kataib Hezbolá, movimiento que forma parte de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), ha hecho notar que “nadie” puede garantizar la seguridad de los estadounidenses desplegados en Irak, ni actuar en contra de la voluntad de la nación iraquí.
Al-Askari ha insistido, además, en la importancia de seguir resistiendo a través de la presión popular, política, mediática y de seguridad, a la que suma la máxima preparación militar, para cumplir con el proyecto de ley que ha aprobado el Parlamento iraquí, el cual exige la expulsión de todas las fuerzas militares extranjeras, lideradas por EE.UU., del suelo iraquí.
La votación parlamentaria tuvo lugar el 5 de enero, dos días después de que EE.UU. asesinara al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, junto al subcomandante de las Al-Hashad Al-Shabi, Abu Mahdi al-Muhandis, en territorio iraquí.
Las declaraciones de Al-Askari se producen después de que un grupo de hombres armados asaltara la noche del sábado una caravana estadounidense, compuesta por varios vehículos y camiones militares, en una carretera ubicada entre las localidades de Al-Samawa y Al-Diwaniya, en el sur de Irak.
Aunque ningún grupo o individuo ha reivindicado oficialmente la autoría de este ataque, Washington acusa del mismo, como era de esperar, a las Al-Hashad Al-Shabi, que se convirtió en blanco de los ataques directos e indirectos de EE.UU. después de contribuir activamente en la lucha que llevaba a cabo el Ejército iraquí contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en 2017.
La erradicación del terrorismo en el país árabe, de hecho, echó por tierra los argumentos de la Casa Blanca para justificar su presencia en esta nación, rica en reservas petrolíferas.
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