“Ha pasado un mes en la que se han paralizado los colegios, universidades y gran parte de la vida pública. Es el momento de que la vida vuelva a la normalidad en los mercados, colegios y universidades para que puedan abrir sus puertas”, ha indicado Adel Abdul-Mahdi, en una declaración publicada la noche de este domingo.
De acuerdo con el premier iraquí, las marchas populares han logrado “muchos de sus objetivos”, y han sacudido “el sistema político” del país, además de causar muchas reformas que pueden satisfacer las demandas legítimas de los manifestantes.
“Su presencia en las plazas para expresar sus opiniones nos apoya para presentar reformas y aplicarlas y ese es uno de los factores más esenciales de la reforma y la presión si se hace de forma legal, de una forma correcta”, ha remachado Abdul-Mahdi.
Además, ha resaltado que el Gobierno de Bagdad ha tomado las medidas necesarias para facilitar el retorno a la normalidad al país con el objetivo de proteger los derechos de la gente, incluidos los de los manifestantes pacíficos, para así evitar más incendios provocados y actos de sabotaje.
Las protestas en Irak comenzaron el 1 de octubre en reacción a la corrupción, el paro y la carestía de los servicios básicos. Se trataba de un movimiento pacífico que, sin embargo, se tornó violento cuando ciertos individuos, haciéndose pasar por manifestantes, se infiltraron en las movilizaciones para provocar disturbios y actos violentos.
Ha pasado un mes en la que se han paralizado los colegios, universidades y gran parte de la vida pública. Es el momento de que la vida vuelva a la normalidad en los mercados, colegios y universidades para que puedan abrir sus puertas”, ha indicado el primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi.
Abdul-Mahdi, no obstante, ha denunciado que ciertos insurgentes se infiltraron en las marchas para desatar la violencia y han utilizado a los manifestantes como escudos humanos. “Usaron botellas de fuego, granadas, armas de guerra y cuchillos, causando la muerte de manifestantes y las fuerzas de seguridad”, ha lamentado.
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El primer ministro ha anunciado también la formación de un comité de investigación formado por el ministro de Salud iraquí, así como las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para rebajar el uso de fuerza durante las protestas.
El Gobierno de Bagdad ha dejado en claro que reconoce el derecho a expresarse en las calles, pero rechaza la violencia. Asimismo, las autoridades iraquíes han denunciado la presencia de extraños entre los manifestantes, los que buscan instigar más violencia en las protestas.
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En línea con las reformas en el país árabe, el presidente iraquí, Barham Saleh, informó el jueves de la celebración de elecciones anticipadas bajo una nueva ley electoral más justa e integral.
Entretanto, el Parlamento iraquí aprobó la semana pasada una serie de reformas para responder a las demandas populares y frustrar los planes desestabilizadores de los infiltrados en las marchas.
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