• El presidente francés, Emmanuel Macron, habla durante una conferencia de prensa en Abiyán (en Costa de Marfil), 21 de diciembre de 2019, (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 22 de diciembre de 2019 16:50

Macron renuncia a su pensión vitalicia de expresidentes de Francia para calmar los ánimos por ese privilegio en plena polémica por su reforma de las pensiones.

En pleno conflicto en Francia por su proyecto de reforma de las pensiones que amenaza con paralizar el país en estas fiestas navideñas, el presidente francés, Emmanuel Macron, se ha prestado a protagonizar un acto simbólico para convertirse en el primer presidente galo en más de 50 años en renunciar a la pensión vitalicia de 6220 euros brutos (6900 dólares) por mes que todos los líderes franceses reciben después de dejar el cargo, independientemente de su edad o su poder adquisitivo.

Según ha informado este domingo el Palacio del Elíseo, Macron, cuyo mandato se extiende hasta 2022, ha decidido además no formar parte del Consejo Constitucional francés al abandonar el Elíseo. Se trata del máximo órgano constitucional francés, que los exmandatarios pasan a integrar con derecho a percibir 13 500 euros (15 000 dólares) mensuales.

Francia vive una pesadilla a unos días de que se inicie las vacaciones navideñas. Los sindicatos franceses mantienen desde el pasado 5 de diciembre un pulso con el Gobierno por la reforma de las pensiones, con la convocatoria de huelgas en los transportes públicos y manifestaciones en las principales ciudades de este país europeo, sin que por ahora se haya anunciado una tregua tanto para las fiestas de Navidad como para el fin de año.

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El presidente francés solicitó el sábado a los sindicatos de transporte que suspendan durante las fiestas navideñas las huelgas convocadas debido a la reforma de las pensiones, para evitar alteraciones en los viajes de miles de franceses.

Sin embargo, la falta de acuerdo con los sindicatos ha hecho que no vaya a haber una tregua en estas fechas mientras los viajeros luchan por llegar a casa para las vacaciones.

A pesar de las dificultades ocasionadas en el país, muchos de los ciudadanos defienden el derecho de los sindicatos a protestar contra esta reforma del sistema francés de pensiones, que prevé fusionar los 42 regímenes existentes en un sistema único y atrasar dos años la edad de jubilación, de 62 a 64 años, para recibir una pensión completa. Los sindicatos la tachan de una regresión social.

El descontento social que se vive entre los franceses se suma a las protestas del movimiento de los “chalecos amarillos”, que protagonizan ciudadanos franceses cada semana desde el 17 de noviembre de 2018, en defensa del poder adquisitivo y contra la subida de los precios, entre otras cuestiones.

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