‘La Junga’ de Calais, el mayor del país, llega a su fin. La prefecta de Calais, Fabienne Buccio, indica que concluyó el desmantelamiento del campo de casi 7 mil inmigrantes, en el que sus habitantes tuvieron sólo una esperanza: llegar al Reino Unido; un sueño que hoy termina.
Aunque todavía se pueden ver algunos inmigrantes varados cerca del campo, las autoridades prometen terminar el proceso hasta el final de esta jornada.
Antes de dispersarse en centros de acogida, repartidos en todo el territorio francés, los migrantes indignados, prendieron fuego a las tiendas y refugios improvisados, en los que malvivieron durante meses.
Solicitar asilo y pasar a otra zona de Francia, o regresar a sus países de origen: estas son las opciones que les ofrece el Gobierno francés. La mayoría son afganos, eritreos y sudaneses, que huían de la pobreza y la guerra en África y Oriente Medio, pero todos tienen algo en común: la incertidumbre, el miedo y la desesperación.
mhn/rba
