• Activistas protestan frente a la base Fairford para exigir el fin del uso de instalaciones militares británicas en las agresiones de EE.UU. contra Irán, 15 de agosto de 2026.
  • Un bombardero estadounidense B-1 en la base británica de RAF Fairford, en Gloucestershire, en el suroeste de Inglaterra.
Publicada: sábado, 19 de septiembre de 2026 8:25

Activistas británicos cuestionaron la complicidad de Londres en la guerra contra Irán y denunciaron el uso de la base Fairford por bombarderos estadounidenses.

Según informes publicados hoy sábado por medios regionales, cientos de manifestantes de organizaciones como la Campaña para el Desarme Nuclear (CND, por sus siglas en inglés), la coalición Stop the War y Fairford Action se concentraron frente a dicha base aérea para exigir el fin del uso de instalaciones militares británicas en las operaciones estadounidenses contra Irán. Los activistas sostuvieron que el papel del país europeo va más allá del respaldo político, al proporcionar infraestructura militar para estas operaciones.

Las protestas se intensificaron después de que un bombardero estadounidense B-1, desplegado en la base aérea de RAF Fairford (acrónimo inglés de Royal Air Force Fairford), realizara un ataque contra Irán en julio. La CND señaló que los grandes bombarderos estadounidenses estacionados en esta base han participado en ataques contra territorio iraní, mientras que el Gobierno británico sostiene que el uso autorizado de sus bases por parte de EE.UU. responde a operaciones de carácter defensivo.

En un documental difundido en el canal de YouTube Stop Bombing Iran, Chris Nineham, el vicepresidente de Stop the War, describió la base de Fairford como una “plataforma de lanzamiento de muerte y destrucción” y afirmó que permitir que los mayores bombarderos estadounidenses despeguen desde Fairford supone una participación británica en la guerra contra Irán.

Otros activistas, entre ellos Maryam Eslamdust, secretaria general del sindicato de trabajadores del transporte del Reino Unido (TSSA, por sus siglas en inglés), exigieron que Londres retire la autorización para el uso de sus bases y rechazó que puedan justificarse como meramente defensivas las operaciones realizadas desde territorio británico.

 

Los manifestantes también relacionaron el uso de Fairford con los ataques estadounidenses contra infraestructuras iraníes. Entre los objetivos denunciados figuran puentes, instalaciones energéticas y otras infraestructuras civiles. Uno de los casos destacados es el ataque contra la escuela primaria Shayare Tayebe, en Minab, donde murieron más de 160 personas, entre ellas 120 escolares.

A este respecto, la Misión Internacional Independiente de Investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado recientemente que existen “motivos razonables” para considerar que Estados Unidos cometió crímenes de guerra en los ataques contra una escuela de Minab y un complejo deportivo de Lamerd, en los que murieron numerosos civiles, incluidos niños.

Los activistas advirtieron además de que la utilización de bases británicas para operaciones estadounidenses podría exponer a Londres a cuestionamientos jurídicos si se aprueba que se trata de crímenes de guerra. A su juicio, permitir el despegue de bombarderos desde territorio británico no presenta al Reino Unido como un simple observador del conflicto.

Por ello, las organizaciones antibélicas reclamaron el fin inmediato del uso de Fairford y de otras bases británicas por parte de las fuerzas estadounidenses para atacar Irán. También piden que los recursos destinados a la cooperación militar se orienten hacia servicios públicos como la sanidad y la educación, y alertaron de que la continuidad de esta política puede aumentar tanto la implicación británica en el conflicto como los riesgos para las comunidades cercanas a las bases.

La agresión conjunta de Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán, iniciada el 28 de febrero, dejó cientos de civiles muertos y golpeó objetivos que provocaron una grave tragedia humana. En el curso de este ataque fueron asesinados el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, varios altos funcionarios y cientos de civiles iraníes.

En respuesta, Irán inició sus oleadas de ataques de represalia en el marco de la operación ‘Verdadera Promesa 4’ al lanzar misiles y drones contra los objetivos israelíes en los territorios ocupados, así como contra bases y activos militares estadounidenses en toda la región.

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