• Ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot
Publicada: lunes, 13 de julio de 2026 15:28

El canciller francés manifestó preocupación por la cancelación unilateral del alto el fuego por parte de EE.UU. y advirtió sobre las consecuencias de cualquier escalada.

Según informó la cadena BFM TV, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó que una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán “no beneficiará a ninguna de las partes” y expresó preocupación por el impacto que una reanudación de las hostilidades podría tener sobre la estabilidad regional y la economía mundial, al afectar los mercados energéticos, tal como ocurrió en anteriores episodios de tensión.

Sin referirse a los reiterados incumplimientos de compromisos por parte de Washington, Barrow instó a las partes a cumplir con lo acordando en el Memorando de Entendimiento de Islamabad, alcanzado a mediados de junio, como vía para reducir las tensiones y evitar un nuevo deterioro de la situación.

Un acuerdo que, a raíz del comportamiento impredecible y de la declaración hostil emitida el 8 de julio por el presidente de Estados Unnidos, Donald Trump, sobre la retirada unilateral del alto el fuego, volvió a poner de manifiesto, en conformidad con el texto, el histórico incumplimiento de los compromisos por parte de Washington que ha bloqueado el proceso de paz.

 

Barrot reiteró la posición de París sobre las sanciones impuestas por la Unión Europea (UE) contra Irán y afirmó que dichas medidas no serán levantadas mientras, según sostuvo, Teherán no modifique sus políticas en materia nuclear, regional y de misiles balísticos.

Estas declaraciones se producen en un momento en que las capacidades nucleares y el poder misilístico, totalmente pacíficos, de la República Islámica de Irán siempre se han enmarcado dentro del derecho internacional, y la política de máxima presión de Occidente contra Teherán ha fracasado repetidamente.

Además, los ministros de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Francia y Alemania emitieran el domingo una declaración conjunta en la que condenaron lo que calificaron de “ataques imprudentes de Irán” contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz y contra países de la región, entre ellos Catar, Kuwait, Baréin, Omán y Jordania.

Irán argumenta que sus ataques están dirigidos a bases militares que ocupa Washington en la región como un acto de represalia a los bombardeos estadounidenses en la zona sur del territorio iraní

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