Lützerath, un pueblo en el oeste de Alemania, está a punto, de ser tragado por la enorme mina de carbón que se encuentra a sus puertas, una decisión que ha provocado una ola de protestas contra las políticas climáticas de Alemania en medio de la actual crisis energética.
La represión policial intenta desalojar el poblado alemán de Lützerath, mientras los ambientalistas pretenden impedir la expansión de la mina de carbón a cielo abierto avalada por Berlín como medida alternativa a la escasez de carburantes, tras el apoyo al conflicto ruso-ucraniano.
La plantada humana aboga por asegurarse de que el carbón debajo de Lützerath permanezca muchos años más bajo tierra.
Sobre esto, cientos de activistas alemanes levantaron barricadas en la aldea abandonada de Lützerath, donde se espera que la mina Garzweiler, administrada por la empresa de energía RWE, destruya edificios abandonados y allane el camino para la expansión de la mina de carbón a cielo abierto.
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