Jason Eaton, residente del estado estadounidense de Vermont, insistió en que actuaba por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y del servicio de espionaje del régimen israelí, el Mossad, cuando disparó contra tres estudiantes universitarios palestinos que caminaban frente a su vivienda pocos días después de Acción de Gracias.
Afirmó que los servicios de inteligencia estadounidense e israelí le transmitieron los mensajes a través de una emisora de radio FM y que “se sentía impulsado por un mandato divino a defender a sus vecinos judíos”.
Las afirmaciones de Eaton constituyeron el eje central de su estrategia de defensa basada en la inimputabilidad por enfermedad mental, al comparecer el lunes ante el tribunal por cargos de intento de asesinato, en un caso que conmocionó a Burlington, en Vermont, y a la Cisjordania, donde crecieron los tres jóvenes heridos. Los tres se hicieron amigos durante sus años escolares en Ramalá, antes de trasladarse a EE.UU. para cursar estudios universitarios.
El ataque contra Hisham Awartani, Tahseen Aliahmad y Kinnan Abdalhamid, quienes tenían 20 años en ese momento, tuvo lugar pocas semanas después del inicio de la guerra genocida del régimen israelí contra la Franja de Gaza, el 7 de octubre de 2023.
El tiroteo suscitó llamamientos para que se investigara como un delito de odio, pero finalmente no se presentaron cargos por este concepto.
Mientras los jóvenes declaraban uno tras otro, Eaton, de 51 años, permanecía sereno en la mesa de la defensa de un tribunal de Burlington. Aunque se ha declarado inocente, no niega haber sido quien efectuó los disparos.
En caso de ser declarado culpable, podría enfrentar una pena de hasta cadena perpetua. En cambio, si fuera absuelto por razones de inimputabilidad debido a una enfermedad mental, podría ser obligado a someterse a tratamiento psiquiátrico.
Durante su declaración inicial, el abogado defensor Joshua O’Hara informó al jurado de que el testimonio de un psiquiatra de la defensa demostraría que Eaton padecía un trastorno psicótico delirante tras perder su empleo en una cooperativa de crédito apenas dos semanas antes del tiroteo.
Por su parte, la fiscal Sally Adams informó al jurado de que un psiquiatra del estado, que está previsto que declare durante el juicio, determinó que Eaton no padecía ninguna enfermedad ni trastorno mental.
Según Adams, las pruebas demostrarán que Eaton tenía la intención de matar a los jóvenes palestinos, que sus actos al disparar contra ellos no estaban legalmente justificados y que no cumple los criterios establecidos para ser considerado legalmente inimputable por enfermedad mental.
En este sentido, Awartani, Aliahmad y Abdalhamid, todos de 23 años, relataron ante el jurado cómo el ataque ocurrió durante un paseo nocturno cerca de la Universidad de Vermont. Awartani explicó que caminaban mientras conversaban en inglés y árabe y que dos de ellos llevaban la tradicional kufiya palestina. Al acercarse al edificio donde vivía, vio a Eaton en el porche.
Según su testimonio, Eaton se acercó en silencio y, cuando se encontraba a unos metros de ellos, sacó un arma y comenzó a disparar. Awartani recibió varios impactos y quedó paralizado de cintura para abajo, por lo que actualmente utiliza silla de ruedas.
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