Con sus índices de aprobación estancados en torno a los 30 puntos y los votantes furiosos por el aumento del costo de vida y su fallida guerra contra Irán, Trump ha recurrido a medidas extraordinarias para salvar las perspectivas de su partido en las elecciones de mitad de mandato, prometiendo dinero en efectivo gratis.
Durante un mitin republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato celebrado el miércoles en Dallas, Trump prometió un pago de 5000 dólares a cada adulto estadounidense si el Partido Republicano mantiene el control del Congreso en noviembre.
El presidente estadounidense bautizó esta dádiva como el “dividendo Trump”, pero no explicó cómo financiaría el Gobierno un reparto de dinero que, en teoría, costaría a los contribuyentes más de un billón de dólares. Se limitó a afirmar vagamente que “nuestro país está ganando muchísimo dinero”.
En una admisión de su propia toxicidad política, Trump pidió a la multitud que “fingiera” que él realmente se presentaba a las elecciones para movilizar a sus bases.
“Estoy en la papeleta, estoy en la papeleta, solo una vez más”, instó al público.
Los sondeos de opinión muestran abrumadoramente que la aprobación de Trump permanece estancada en torno a los 30 puntos, mientras la población se muestra cada vez más indignada por los elevados precios y el prolongado atolladero militar en Asia Occidental.
Como reflejo de esta frustración de los votantes, Decision Desk HQ proyecta actualmente una victoria demócrata en noviembre, con el partido opositor como favorito para hacerse con la Cámara de Representantes por 230-205 y el Senado por 51-49.
Defendiendo una guerra impopular
En un intento por desviar la atención del sufrimiento económico que padecen los estadounidenses de a pie, Trump aprovechó su discurso de dos horas para defender su profundamente impopular guerra contra Irán.
Ya entrada en su séptimo mes, esta mortífera guerra de agresión se ha convertido en una enorme carga financiera para los contribuyentes estadounidenses, al tiempo que ha disparado los precios mundiales de la energía.
En un intento ilusorio por vincular la guerra fallida con la economía interna, Trump afirmó que “el petróleo bajará en cuanto ganemos la guerra contra Irán”, antes de sugerir que el estratégicamente vital estrecho de Ormuz debería ser rebautizado con su propio nombre.
Pese a haber llegado a la Casa Blanca con la promesa de poner fin a las guerras en el extranjero y reducir el gasto militar, Trump ha sumido a Estados Unidos en lo que ahora se considera ampliamente la guerra más impopular de la historia moderna del país.
Recurriendo nuevamente a sus habituales agravios de la guerra cultural, Trump dedicó buena parte de su discurso a sembrar el miedo ante una supuesta toma del poder por parte de la izquierda.
“Hay una pequeña y alocada nube enfermiza sobre nuestro país”, afirmó, advirtiendo, sin aportar pruebas, que Estados Unidos se convertiría en un “país comunista” si los demócratas ganan.
También afirmó, sin fundamento, que su segundo mandato ha sido “los dos años más exitosos, financieramente y en todos los demás aspectos, de la historia de la Presidencia”.
hnb
