• Una base subterránea de drones de Irán
Publicada: miércoles, 9 de septiembre de 2026 7:45

Un sitio web estadounidense, cercano al Departamento de Guerra de EE.UU., admitió que la defensa frente a los drones iraníes es difícil y costosa.

Stars and Stripes, cercano al Pentágono, escribió el martes que la capacidad de Irán para reconstruir su arsenal de drones ha planteado la cuestión de si las grandes bases estadounidenses siguen siendo utilizables o no.

Según el informe, una nueva evaluación del Instituto Hudson (un think tank estadounidense) concluye que, pese a los intensos ataques, Teherán conserva los conocimientos industriales y las redes de suministro extranjeras necesarios para regenerar una flota de drones difíciles y costosos de contrarrestar.

Las conclusiones se conocen mientras el general retirado del Ejército David Petraeus, exjefe del Mando Central de Estados Unidos (Centcom), ha sostenido que los ataques iraníes ya han dejado obsoletas algunas bases estadounidenses en torno al Golfo Pérsico.

“En primer lugar, en lo que respecta a nuestras antiguas estructuras de bases, estas ya no son viables”, afirmó Petraeus en una entrevista concedida el mes pasado al medio digital estadounidense The Cipher Brief, especializado en inteligencia, seguridad nacional, defensa y geopolítica.

Petraeus destacó la base aérea de Al-Udeid, en Catar, sede del cuartel general avanzado del Centcom que él mismo ayudó a inaugurar oficialmente en 2009, como ejemplo de una estructura que ya no resulta viable.

Grandes bases como Al-Udeid, la Actividad de Apoyo Naval de Baréin y otras instalaciones en torno al Golfo Pérsico fueron construidas cuando Estados Unidos podía operar en la región con una amenaza relativamente reducida de ataques de precisión sostenidos.

 

Desde entonces, su vulnerabilidad ha quedado expuesta durante la guerra con Irán, que ha lanzado ataques reiterados contra esas instalaciones, poniendo en duda el papel que desempeñarán en el futuro para las fuerzas estadounidenses en la región.

En un informe publicado el viernes, Can Kasapoglu, investigador sénior no residente del Hudson Institute, sostuvo que uno de los principales problemas a los que se enfrenta Estados Unidos y, por extensión, sus bases en la región, es la resiliencia del programa de drones de Irán.

Según la nota, pese a los daños provocados por las fuerzas armadas estadounidenses al aparato militar iraní, “el entramado de drones de Irán plantea un problema diferente”.

En este sentido, ha señalado que los drones Shahed utilizan componentes comerciales fáciles de adquirir y pueden producirse en instalaciones pequeñas y dispersas, más difíciles de localizar y destruir que las fábricas de misiles.

“El ecosistema descentralizado de drones de Teherán puede regenerarse con mayor rapidez”, ha constatado el informe del Instituto Hudson.

Las propias aeronaves requieren poca infraestructura para su lanzamiento. Irán utiliza sencillos rieles de lanzamiento e incluso camionetas, lo que permite a las unidades de drones dispersarse y desplazarse de una manera que los grandes lanzadores de misiles balísticos no pueden.

Los futuros ataques con drones también podrían volverse más sofisticados, con Irán combinando grandes cantidades de drones económicos propulsados por hélices con armas más rápidas destinadas a suprimir las defensas aéreas, ha precisado el informe.

 

Por ejemplo, el Hadid-110, un dron iraní propulsado por un motor a reacción y capaz de superar los 300 kilómetros por hora, podría utilizarse contra radares, centros de mando y sistemas de defensa aérea antes de la llegada de drones más lentos, según el informe.

Un escenario de este tipo plantea interrogantes sobre si Estados Unidos podrá reparar y restablecer las operaciones en las bases de la región que ya han sufrido daños o si, en el futuro, tendrá que adoptar una presencia militar más reducida que deje a sus tropas menos expuestas.

Petraeus describió el actual despliegue como “obviamente, no es un modelo sostenible”, debido a un desequilibrio de costes que favorece el arsenal de ataque asequible de Irán frente a los interceptores de varios millones de dólares empleados para contrarrestarlo.

“Esto se debe a que los iraníes cuentan con capacidades que antes no tenían, tanto en términos del número de drones como de la cantidad de misiles con el alcance necesario para poner en riesgo nuestras instalaciones, atacarlas, matar y herir a nuestros soldados, y hacer lo mismo con la infraestructura energética más importante del mundo”, afirmó Petraeus.

Por su parte, el sitio web de noticias y análisis Eurasia Review también escribió en un artículo que Irán actualmente no está empleando toda su capacidad y que utiliza principalmente drones, pero ha demostrado que, cuando así lo decida, puede causar daños a los buques. Las armas hipersónicas y los misiles balísticos antibuque forman parte de este potencial.

Según el artículo, “en los buques de guerra estadounidenses hay hombres y mujeres jóvenes que permanecen despiertos durante largas noches, escaneando las pantallas en busca de un destello de luz que puede aparecer o no, mientras sus familias esperan al otro lado un mensaje suyo; en el otro extremo, hay ingenieros que han pasado años bajo sanciones y escasez, fabricando armas y convencidos de que el honor de su país depende de ellas”.

Eurasia Review subrayó que “para Irán, un misil del tipo Qasem Basir es motivo de orgullo, mientras que para los marineros que se encuentran a su alcance, la pregunta es mucho más personal: ¿transcurrirá tranquilamente esta noche?”.

En otra parte del artículo se indica: “Irán ha declarado abiertamente que esto es solo el comienzo y que hay más cosas que permanecen ocultas”.

hnb