Publicada: lunes, 7 de septiembre de 2026 16:14

El escenario político brasileño, de cara a las elecciones presidenciales de octubre del 2026 no representa, únicamente, una pelea doméstica por el sillón del ejecutivo en el palacio de Planalto, constituye el epicentro de una guerra geopolítica de baja intensidad.

Por Pablo Jofré Leal

Una contienda que influirá, decisivamente, en el equilibrio de fuerzas en América Latina y parte importante de la consolidación del sur global de cara a la próxima década. En un tablero político brasileño, bajo un fortísimo asedio exterior, con Estados Unidos participando activamente, apoyando en el apoyo a la ultraderecha representada por Flavio Bolsonaro, como ariete contra la soberanía del gigante sudamericano.

No se trata únicamente de una pugna electoral entre dos modelos antagónicos, sino del despliegue de un guion de intervención orquestado desde Washington que busca quebrar la autonomía estratégica del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, promoviendo abiertamente al clan Bolsonaro y sus operadores ultraderechistas del mundo.

¿El objetivo? recolonizar la mayor economía de América Latina y darle más fuelle a los gobiernos de ultraderecha que se han instalado en el continente. Washington, en su contumacia política criminal, no abandona su histórica política de considerar a América latina como su patio trasero, sino que también ha intensificado y variado sus herramientas de intervención a través de la llamada guerra híbrida (1)

Para el progresismo brasileño y sus aliados internacionales el triunfo de Lula resulta absolutamente indispensable, para salvaguardar así, la soberanía nacional y, al mismo tiempo, mantener esperanzas de recuperación de espacios para la izquierda en el continente y punto de referencia para el sur global.

La derecha brasileña ha mostrado su cara indigna de sometimiento a Washington cuya expresión la vislumbramos en la recepción en alfombra roja al abanderado derechista Flavio Bolsonaro en el salón oval, para pedir la bendición trumpista y la anhelada fotografía que tratara de salvar su candidatura (2) y que desnuda la naturaleza de este pacto colonial. La vanidad y la megalomanía se potencian en escenarios mediáticos.

Washington busca tutelar el próximo gobierno brasileño y para eso requiere a Flavio Bolsonaro. Figura modelada a imagen y semejanza de los deseos de Trump. Por ello el aparato político, de inteligencia, mediático ha diseñado y promocionado el instalar en el poder a un candidato dócil, servicial, una figura subordinada a los intereses del capital transnacional y la hegemonía estadounidense, que actúe como un dique de contención frente a procesos de integración regional y mundial.

Mientras el presidente Lula defiende la industrialización nacional, la integración regional del Sur Global y una política exterior multipolar a través de los BRICS, el bolsonarismo acude a la Casa Blanca a rendir pleitesía y ofrecer las riquezas estratégicas de la nación a cambio de tutela y apoyo político. Luego de su encuentro con Trump en la Casa Blanca, Flavio Bolsonaro hizo un pedido específico y es justamente lo que busca evitar Lula:

“Yo fui exactamente a hacer ese pedido expreso a Trump, Estados Unidos tiene que declarar al Comando Vermelho y al PCC como organizaciones terroristas de Brasil” sostuvo Bolsonaro.  Una petición considerada una muestra de vergüenza y entreguismo a una potencia extranjera pero que en esencia representó uan distracción frente al ofrecimiento principal: entregar las riquezas brasileñas y su autonomía como país.

Con este encuentro, el senador derechista buscaba impulsar su candidatura después de la filtración vinculada con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado por sospechas de estar detrás del mayor fraude financiero de la historia del país, algo que ha lastrado su apoyo en las encuestas. Trump le sirve a la ultraderecha para blindar a corruptos muestra de la catadura moral de este sector político, tanto en Brasil como en el resto de nuestros países.

Tierras raras a precio de remate

La candidatura de Flavio Bolsonario y sus apoyos no expresan una forma de actuar aislada. Personifican los intereses del agronegocio depredador, las facciones ultraconservadoras del movimiento evangélico (cristianismo sionista ligado estrechamente al régimen israelí) y los sectores militares que añoran la vuelta a un estado manu militari.

Un gobierno de Bolsonaro en alianza con Washington tiene también un trasfondo material: el control de los minerales críticos. En plena pugna hegemónica contra China, Estados Unidos busca resolver su vulnerabilidad de estos suministros estratégicos imponiendo el despojo de los yacimientos en el mundo y entre ellos del gigante sudamericano.

Voceros y senadores afines a la línea dura en Washington plantean la necesidad de impulsar una victoria de la ultraderecha con Flavio Bolsonaro, ya que este candidato garantiza a las corporaciones estadounidenses acceso prioritario y sin condiciones a las reservas brasileñas de tierras raras, sacrificando la soberanía industrial y el valor agregado que defiende el proyecto popular de Lula.

La industria imperial ansia el control de Neodimio y Praseodimio, elementos esenciales para la fabricación de imanes permanentes de alta potencia, para uso de motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y robótica avanzada. Disprosio y Terbio, para garantizar la estabilidad térmica de los imanes en condiciones de alta exigencia tecnológica y militar. Como también Niobio y Litio, minerales estratégicos en los que Brasil posee reservas masivas, vitales para aleaciones aeroespaciales, defensa y almacenamiento de energía.

Las declaraciones de los jerarcas estadounidenses ratifican sin rodeos esta doctrina intervencionista. El propio Trump suele declarar que el denominado sur global, debe volver a alinearse con las prioridades de seguridad y comercio de Estados Unidos. Advirtiendo a los BRICS, del cual forma parte Brasil, que su postura para buscar monedas o sistemas de pagos alternativos constituye un ataque directo a la economía de Estados Unidos.

En sus redes sociales Trump ha amenazado directamente a la nación sudamericana, afirmando que se encamina a un desastre económico si insiste en desafiar el dólar y asociarse con nuestros competidores globales" señalando a China como enemigo principal.

En un interesante análisis, desde el corazón del imperio se señala respecto a los afanes de dominio de Trump  que esta estrategia “establece que Estados Unidos debe controlar el hemisferio occidental en los ámbitos político, económico, comercial y militar” Un corolario Trumpiano de la doctrina Monroe, que allanó el camino para la hegemonía de Washington hasta fines del siglo XX y descuidándolo en las últimas tres décadas (3) con un Trump ha entrado de lleno en volver a reflotar  esa doctrina de dominio.

Marco Rubio, secretario de Estado y alfil de la política de asfixia hacia la región, deja clara su hostilidad contra el proyecto soberano brasileño al sostener: "El liderazgo de Lula en Brasil representa un obstáculo directo para los intereses estratégicos de Estados Unidos en el hemisferio occidental". A ello sumó la amenaza explícita: "Garantizaremos que aquellos gobiernos que abran las puertas a la influencia de China en nuestros recursos críticos enfrenten severos costos económicos y diplomáticos". Las palabras de Rubio desataron la crítica certera de Lula "El tal Marco Rubio es el enemigo mortal de varios países latinoamericanos” (4)

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Sombras sobre la democracia brasileña

Volvamos a la disyuntiva en la que se debate Brasil: un presidente como Lula, referente para el sur global y capaz de desafiar a la hegemonía estadounidense, enfrenta en las próximas presidenciales a Flavio Bolsonaro, cuya fotografía junto al inquilino de la Casa Blanca en el Despacho Oval sintetiza no sólo la indignidad de los políticos ultraderechistas de nuestro continente, sino también una de las paradojas de la geopolítica hemisférica.

Mientras la administración norteamericana endurece aranceles —como el gravamen del 25 % a miles de productos brasileños— bajo el argumento de prácticas comerciales desleales, el mandatario republicano prodiga elogios hacia el clan Bolsonaro, tildando a Flavio el candidato de “joven inteligente que ama mucho a su país” Es la sombra de la vanidad, palmotear la espalda del débil.

Esto responde a una estrategia calculada de intervención blanda en vísperas de las elecciones. El gobierno de Lula calificó la medida como un “hito lamentable”, denunciando la complicidad de la familia Bolsonaro al castigar la economía nacional para obtener réditos electorales. El respaldo explícito de la Casa Blanca busca legitimar a la extrema derecha, utilizando la presión económica como un torniquete para debilitar al oficialismo.

¿Cómo puede amar a su patria quien entrega las llaves de sus riquezas al amo extranjero a cambio de una palmadita electoral? Es la doble moral imperial y la conducta genuflexa de la ultraderecha.  A esto se enfrenta Brasil, que exige la necesidad de decidir por la dignidad y la soberanía y no al entreguismo subordinado y vil.

Washington no tolera un Brasil independiente, soberano y líder de la multipolaridad. Resulta evidente que en octubre próximo se definen dos visiones: Una, de un Brasil donde a ultraderecha no es más que la herramienta cipaya dispuesta a hipotecar los recursos estratégicos de su pueblo para satisfacer los dictados hegemónicos del imperio. Y, la otra visión, la de un Brasil con un líder dotado de una visión de dignidad y esperanza que es la exigencia de seguir avanzando en forma positiva como lo indican las propias encuestas electorales que sitúan al actaul mandatario con 6 a 7 puntos de ventaja.

El peligro de la ola ultraderechista no concierne únicamente a Brasil, sino a toda América Latina y al equilibrio del Sur Global. La tentativa de liquidar la soberanía brasileña a través de estos títeres, amantes del hegemonismo, busca reimplantar las estrategias de intervención directa vía golpes blandos suaves según el manual del politólogo Gene Sharp (5) Frente a la extorsión foránea y la genuflexión bolsonarista, la defensa del proyecto integrador, popular y soberano encabezado por Lula da Silva se convierte en la trinchera decisiva para la dignidad de todo el continente.

Detrás de la fachada de sintonía internacional, el proyecto político de los Bolsonaro transita por un terreno minado de incertidumbres legales. El caso más paradigmático es la situación de Jair Bolsonaro, condenado a prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. A esto se suman investigaciones sobre redes de desinformación, donde figura el consultor argentino Fernando Cerimedo, donde su rol como artífice de campañas de manipulación y desinformación digital evidencia la vulnerabilidad institucional frente a las injerencias algorítmicas. Las ramificaciones judiciales demuestran que la extrema derecha opera en un limbo híbrido, donde la agitación digital compensa la podredumbre política y moral de sus líderes. Es la sombra intervencionista.

La alianza entre los Bolsonaro y Trump expone una contradicción tan flagrante como peligrosa: se aplauden discursos patrióticos mientras se avalan medidas que lesionan la estabilidad política, social y comercial del gigante sudamericano. Con un escenario judicial asfixiante y un andamiaje de propaganda bajo la lupa, la derecha confía en la validación externa para mantener viva una polarización que amenaza la democracia institucional de cara a las urnas del próximo 4 de octubre. La soberanía de Brasil y del continente está en juego.

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista internacional.

Artículo para Hispantv.

 

  1. La guerra híbrida es el mecanismo por el cual el imperialismo contemporáneo ejecuta una “política de máxima presión” combinado la fuerza militar indirecta, el sabotaje, asedio cibernético y de manera fundamental la manipulación d ela opinión pública, para derribar de forma asimétrica a los proyectos nacionales, que se niegan a subordinarse a su hegemonía.
  2. https://www.ntn24.com/noticias-actualidad/flavio-bolsonaro-visito-la-casa-blanca-y-pidio-a-trump-que-declare-terroristas-a-bandas-criminales-brasilenas-623826
  3. Según Mariano Aguirre para reactivar la Doctrina Monroe Washington está reactivando y en otras reajustando su presencia militar en la región, incrementar sus fuerzas navales para controlar las rutas migratorias y el tráfico de drogas y desplegar efectivos en las fronteras. Además, utilizará «el sistema militar superior al de cualquier otro país del mundo» para acceder a los recursos energéticos y minerales de la región.  https://www.chathamhouse.org/2025/12/trump-corollary-us-security-strategy-brings-new-focus-latin-america-it-disordered-plan
  4. https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260603-lula-acusa-a-marco-rubio-de-enemigo-mortal-de-pa%C3%ADses-de-am%C3%A9rica-latina
  5. https://rebelion.org/el-manual-sharp-y-los-golpes-suaves-en-america-latina/