En una entrevista concedida este jueves a HispanTV, el analista internacional Juan Alberto Sánchez Marín, ha afirmado que “la resolución de la AIEA no es un documento técnico; esto es un arma política”.
En este sentido ha destacado esta resolución como un mecanismo de extorsión diseñado en Estados Unidos, pero que ejecutado al pie de la letra por el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi. El analista ha calificado Grossi como ha convertido la agencia en una sucursal, de la Casa Blanca, específicamente del Departamento de Estado.
Según el analista, exigir un acceso total —cuando las acciones violentas de Occidente han obligado a Irán a proteger su soberanía— resulta una petición absurda y desviacionista.
Ha destacado que utilizar la agencia para fabricar expedientes falsos, para llevar este caso al Consejo de Seguridad, eso es una trampa, una artimaña imperialista, por denominarlo de alguna manera. “Busca asfixiar a Irán simplemente porque Irán no se somete, no se arrodilla”, ha aludido.
La Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) aprobó el miércoles, con 23 votos a favor, una resolución contra Irán redactada por Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania, que le acusa de incumplir el Acuerdo de Salvaguardias (controles) con la Agencia. Rusia, China y Níger han votado en contra, mientras que ocho se han abstenido.
El texto solicita al director de la AIEA, Rafael Grossi, que informe sobre Irán ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, lo que supone la primera vez en 20 años que el expediente nuclear del país es remitido al Consejo de Seguridad por sus obligaciones nucleares.
Ante esta coyuntura, la misión permanente de Irán ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Viena (Austria), en un comunicado, ha criticado duramente la aprobación no consensuada de la resolución, argumentando que “facilita una mayor erosión y el colapso final del régimen de proliferación en su conjunto”.
Asimismo, el portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, calificó la resolución aprobada de un “contradicción flagrante”. Respecto a una eventual remisión del caso nuclear iraní al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), sostuvo que la medida carece de fundamento, ya que Irán no ha cometido ningún incumplimiento.
Asimismo, afirmó que la denominada “falta de cumplimiento” es únicamente consecuencia de los ataques de Washington y Tel Aviv contra las instalaciones nucleares iraníes.
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