• El edificio del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en Washington, la capital.
Publicada: jueves, 17 de septiembre de 2020 18:06

Estados Unidos ha endurecido la guerra económica contra Irán y ha impuesto sanciones a dos empresas y 45 ciudadanos iraníes por presuntos ataques cibernéticos.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha aprobado este jueves sanciones contra “el grupo Advanced Persistent Threat 39 (APT39), a 45 personas asociadas y una empresa fachada”, a los que ha acusado de llevar a cabo una serie de “ataques cibernéticos” contra disidentes, periodistas y varios países.

Asimismo, el Tesoro ha agregado en su lista de embargos a dos entidades vinculadas al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá). Se trata de las compañías con sede en El Líbano, Arch Consulting y Meamar Construction, que son, según un comunicado emitido por el Tesoro, propiedad del movimiento libanés y están dirigidas por el grupo.

La OFAC ha colocado también en su lista negra al Sultán Jalifa Asaad, un funcionario del Consejo Ejecutivo de Hezbolá, al que ha vinculado a las referidas compañías libanesas.

Los nuevos embargos se suman a una larga lista de sanciones que ha impuesto la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, contra la República Islámica desde que optó por retirarse unilateralmente en mayo de 2018 de un acuerdo multinacional firmado en 2015 sobre el programa nuclear iraní.

 

Para intensificar la campaña de ‘presión máxima’ contra la República Islámica, Washington ha estado amenazando incluso con sancionar a cualquier país que negocie con Irán.

Washington dirige la guerra económica contra Irán desde su Oficina del Terrorismo e Inteligencia Financiera (TFI, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro, entidad que recurre a mentiras y acusaciones infundadas para endurecer cada día más las restricciones al país persa.

En 2019, la Administración Trump aumentó considerablemente el presupuesto de la TFI a fin de “aislar a Corea del Norte” e “incrementar la presión de los embargos a Irán”.

Las autoridades iraníes consideran “terrorismo económico” la campaña de sanciones estadounidenses contra el país, porque aseguran que los embargos dificultan el acceso del país a alimentos y medicinas, afectando así, a los civiles.

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