• El presidente de EE.UU., Donald Trump (izq.), junto al asesor de Seguridad Nacional, escuchan al fiscal general William Barr, 1 de abril de 2020.
Publicada: miércoles, 22 de julio de 2020 8:01

La Casa Blanca urdió un “plan de guerra” para encarar a China que incluye apoyar a La India en su disputa territorial con Pekín, revela un exestratega de Trump.

La Administración de Donald Trump ha elaborado un plan de guerra integrado para enfrentar primero y luego derribar al Partido Comunista Chino (PCC)”, reveló el exestratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon, durante una entrevista el lunes a la cadena estadounidense Fox News.

A fin de que este plan diera un resultado fructuoso para los halcones de la Casa Blanca, el excolaborador del presidente de EE.UU., Donald Trump, agregó que incluía, entre otras cosas, apoyar a La India en su disputa territorial con el gigante asiático en las fronteras del “Tíbet ocupado por los chinos”.

Bannon, quien fue apartado de sus funciones en 2017, llegó a tildar al grupo de estrategas de este plan trazado en contra del PCC como los “cuatro jinetes del apocalipsis”, que según él, lo conforman, Robert O'Brien, asesor de Seguridad Nacional de EE.UU.; Christopher Wray; director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés); Mike Pompeo, secretario de Estado, y William Barr, el fiscal general de EE.UU.

En concreto, aclaró que estos cuatro individuos presentaron al mandatario estadounidense un plan de guerra integrado y coherente para confrontar al PCC en la guerra tecnológica y de la información y, así como en la guerra económica, además de abrir, agregó, un frente común con los aliados en el mar del Sur de China y la frontera india con la tibetana china.

Dicho esto, resaltó que el magnate neoyorquino, a su vez, expresó su deseo de que a este selecto grupo de halcones de la Casa Blanca se debería sumar el secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, para comenzar a soltar el martillo de la maquinaria punitiva del ente que dirige contra los chinos para obtener el mismo nivel de coherencia que el de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, “importado desde la nación asiática”.

Trump sostiene que esta plaga se importó al resto del mundo por una supuesta política agresiva tejida desde las altas esferas del poder en Pekín con el objetivo de dañar las economías mundiales, en especial al de EE.UU., permitiéndoles, de este modo, a los chinos superar a sus adversarios a nivel global. China, a su vez, rechaza tales acusaciones.

El mar de la China Meridional, también conocido como mar del Sur de China, es una extensión muy disputada del océano Pacífico, de la cual China reclama casi un 90 %. Una pretensión que los estadounidenses no están por la labor de permitirle a Pekín a materializarlo, ya que, iría en contra de los intereses hegemónicos de Washington en la región, pues parte de este mar, que contiene vastas reservas de petróleo y gas, es reclamado por Taiwán, Brunéi, Vietnam, Malasia y Filipinas.

Por otro lado, la tensión entre Nueva Delhi y Pekín, dos potencias nucleares, ha escalado tras un grave enfrentamiento en junio en la zona fronteriza del Himalaya que dejó varios soldados muertos en las dos partes.

Pekín ha llamado en reiteradas ocasiones a Nueva Delhi a retirar lo antes posible a sus fuerzas de la región fronteriza en disputa para evitar más tiranteces en la zona.

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