• El senador republicano por el estado de Florida, Rick Scott, en una sesión del Senado de EE.UU., 18 de diciembre de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 23 de enero de 2020 3:34
Actualizada: jueves, 23 de enero de 2020 8:58

Un senador republicano refuta a Trump que las contusiones cerebrales sufridas por militares de EE.UU. en ofensiva con misiles de Irán sean lesiones leves.

Bueno, seguro que parece que estas lesiones no son tan graves”, así ha respondido el senador republicano por el estado de Florida, Rick Scott, a la pregunta de cómo es posible que haya muchos veteranos de guerra estadounidenses con lesiones en la cabeza y no se las considere graves.

La pregunta se la ha realizado este miércoles una reportera de la cadena estadounidense CNN en relación con las últimas declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ha intentado minimizar la importancia de las heridas sufridas por los soldados norteamericanos durante la ofensiva con misiles de Irán a dos de sus bases en Irak.

Sin embargo, el legislador, quien fue gobernador de Florida entre los años 2011 y 2019, ha expresado su deseo de que las citadas lesiones que ha dado a conocer el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) no revistan gravedad.

En este sentido, Scott ha explicado que durante el período que fue gobernador tuvo que visitar muchos centros de veteranos de guerra y allí fue testigo de varios casos de lesiones cerebrales muy traumáticas.

 

El mandatario estadounidense, en un intento por pasar página al bochornoso episodio de que el Ejército más poderoso del mundo fue incapaz de neutralizar los ataques de la División Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán contra dos bases militares estadounidenses en Irak, ha tratado de restar importancia a los informes que apuntan a que varios efectivos sufrieron contusiones cerebrales a causa de los impactos de los proyectiles.

El 3 de enero, el entonces comandante de la Fuerza Quds del CGRI, el teniente general Qasem Soleimani, cayó mártir en un ataque aéreo de Estados Unidos cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, capital de Irak. También resultó mártir el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, entre otros militares iraníes e iraquíes.

En represalia por este atentado terrorista, el CGRI respondió lanzando la madrugada del 8 de enero varios misiles tierra-tierra de corto alcance contra dos bases estadounidenses, a saber: Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental de Al-Anbar, y otra en la ciudad de Erbil (norte).

Tras la contundente respuesta de Irán, las autoridades estadounidenses estuvieron negando por activa y por pasiva que hubiera víctimas o heridos entre los efectivos desplegados en las dos bases mencionadas. Sin embargo, pasados unos días y a raíz de la presión mediática, al Pentágono no le quedó más remedio que reconocer que había estado trasladando a sus uniformados a Alemania y Kuwait para recibir tratamiento médico, eso sí, siempre afirmando que su número no era nada considerable.

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