• Joseph Votel, jefe del Comando Central de EE.UU., habla durante una reunión laboral en Washington, 27 de febrero de 2018 (Foto: AFP).
Publicada: jueves, 9 de agosto de 2018 14:48

Para EE.UU., las recientes maniobras navales de Irán en el Golfo Pérsico tenían el propósito de lanzar una advertencia ante el restablecimiento de las sanciones.

“Está bastante claro para nosotros que estaban tratando de usar ese ejercicio para enviarnos un mensaje, según nos aproximamos al período de las sanciones aquí, en el sentido de que tienen ciertas capacidades”, dijo ayer miércoles el jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por su acrónimo en inglés), el general Joseph Votel.

El Cuerpo de Guardianes la Revolución Islámica (CGRI) de Irán anunció la semana pasada “exitosas” maniobras navales en el Golfo Pérsico para “mantener y mejorar la preparación para la defensa de las vías navegables internacionales del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, y para hacer frente a las amenazas y posibles acciones de los enemigos”.

En sus declaraciones a los periodistas, el máximo responsable del Comando Central de EE.UU. reconoció que “Irán tiene la capacidad de colocar minas marinas y barcos con trampas explosivas en esa concurrida vía acuática”, en referencia al estrecho de Ormuz.

Está bastante claro para nosotros que estaban tratando de usar ese ejercicio para enviarnos un mensaje, según nos aproximamos al período de las sanciones aquí, en el sentido de que tienen ciertas capacidades”, afirmó el miércoles el jefe del Mando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas inglés), el general Joseph Votel, en alusión a las maniobras navales de Irán en el Golfo Pérsico.

 

Votel señaló, sin embargo, que durante el ejercicio no hubo fricciones entre los buques de guerra iraníes y los estadounidenses, sino que por el contrario continuó la interacción profesional entre ambas partes.

Los ejercicios navales se llevaron a cabo en pleno auge de tensiones entre Irán y EE.UU., desencadenada por la retirada unilateral de Washington del acuerdo nuclear de 2015 y su decisión de reimponer sanciones económicas desde el pasado martes al país persa, que en el caso del petróleo entrarán en vigor en noviembre próximo.

La Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha echado además leña al fuego revelando un plan para reducir “a cero” las exportaciones petroleras de Irán con un llamamiento a los importadores de crudo iraní.

En respuesta a las amenazas petroleras de EE.UU., el presidente persa, Hasan Rohani, recalcó a principios de julio que “no tendría sentido que Irán no pueda exportar su petróleo mientras otros de la región (del Golfo Pérsico) sí pueden. Háganlo si son capaces y verán las consecuencias”. El CGRI no tardó en apoyar este planteamiento, diciendo estar dispuesto a actuar para defender los intereses nacionales.

Responsables estadounidenses han dicho percibir un cambio en los ejercicios navales anuales de Irán en el Golfo Pérsico, consistente en una aceleración de su ritmo en medio de las tensiones con Washington.

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