En declaraciones ofrecidas este miércoles en el parlamento israelí (Kenesst), el presidente del comité de planificación y presupuesto del consejo de educación superior del régimen israelí, Ami Moyal, ha reconocido la brecha existente en el sistema de educación superior entre Irán e Israel.
“Irán forma anualmente a 234 000 estudiantes en carreras de ingeniería; una cifra varias veces superior a la de Israel, ya que el número de estudiantes de ingeniería en los territorios ocupados no supera los 7000 por año”, ha expuesto Moyal.
El titular israelí ha enfatizado que esta brecha también existe en el ámbito de la publicación de artículos científicos, de modo que en los territorios ocupados se publican anualmente 22 700 artículos e investigaciones científicas, mientras que en Irán la cifra asciende a 71 900.
Por su parte, la diputada israelí Naama Lazimi ha subrayado que en 2023, el régimen israelí fue testigo de una amplia migración de médicos y universitarios, situación que constituye un récord negativo frente al número de personas que regresan a los territorios ocupados.
Ha agregado que los médicos internistas eligen emigrar debido a las mejores condiciones en el extranjero.
Según el documento elaborado por el centro de investigación e información del parlamento, Israel enfrenta el mayor flujo de emigración desde su creación de facto, marcado por la salida constante de jóvenes de entre 20 y 39 años, considerados la columna vertebral de su economía y del ejército de reserva.
Después de la operación Tormenta de Al-Aqsa, un gran número de los sionistas con doble nacionalidad ha regresado a sus países de origen, y la migración inversa de sionistas a otros países se ha convertido ahora en una de las serias preocupaciones de las autoridades del régimen israelí.
Los expertos políticos consideran que obligar a los ocupantes a abandonar los territorios ocupados es uno de los logros más importantes de la Tormenta de Al-Aqsa, que puede sentar las bases para el colapso del régimen ocupante a largo plazo.
Según datos oficiales, más de 55 000 israelíes abandonaron Israel en 2023, mientras que 27 000 regresaron o inmigraron, lo que refleja una tendencia creciente a abandonar los territorios ocupados.
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