• El presidente de EE.UU., Barack Obama, sale de su Air Force One en el aeropuerto de Hangzhou (este de China), 3 de septiembre de 2016.
Publicada: domingo, 4 de septiembre de 2016 14:06
Actualizada: domingo, 4 de septiembre de 2016 18:26

La acogida del presidente de EE.UU., Barak Obama, en el aeropuerto chino para asistir a la Cumbre del G20 se transfigura en un desaire diplomático.

Según informes de prensa, la llegada de ayer sábado de Obama a China para asistir a la cumbre del Grupo de los Veinte (G20) se convirtió en un escenario caótico que manifestó los tensos lazos Pekín-Washington, pues a Obama no le esperaba la habitual escalinata cubierta por una alfombra roja con la que es costumbre recibir a los líderes en actos oficiales.

Por tanto, agregan las fuentes, el mandatario estadounidense se vio obligado a bajar del avión en el aeropuerto de Hangzhou (este de China) por otro acceso: una salida de poco uso en el vientre del avión, la cual solo se utiliza en los viajes de alta seguridad.

El rechazo de los funcionarios chinos a proporcionar la escalera tuvo lugar mientras el primer ministro indio, Narendra Modi; el presidente ruso, Vladimir Putin; la presidenta surcoreana, Park Geun-hye; el presidente brasileño, Michel Temer; y la primer ministra británica, Theresa May, entre otros altos líderes mundiales fueron recibidos en el marco de protocolos oficiales y sobre una alfombra roja.

La historia del accidentado inicio de la polémica visita de Obama al gigante asiático no termina aquí y el cambio de la salida provoca un desconcierto de equipos de prensa presentes en el aeropuerto y un ligero enfrentamiento entre fuerzas de seguridad chinas y el personal de la Casa Blanca y periodistas estadounidenses.

Según las normas establecidas por los responsables de seguridad chinos, los periodistas que tradicionalmente acompañan al presidente estadounidense en el avión presidencial, no estaban autorizados a salir junto con su mandatario.

Cuando una oficial de la Casa Blanca intentaba acercarse al presidente estadounidense insistiendo que se trataba de su presidente y de su avión y que “es EEUU quien establece las normas para su líder”, un agente de seguridad chino se lo impide y le deja claro que “este es nuestro país y este es nuestro aeropuerto. ¿Vale?”.

Poco después, cuando Susan Rice, la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, y el asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, intentaron acercarse al presidente también fueron amonestados por los responsables de seguridad chinos. Al respecto, Rice ha comunicado que “hicieron cosas que no estaban previstas”.

“La recepción que el presidente Obama y su equipo consiguieron cuando llegaron aquí el sábado por la tarde era hematomas, incluso para los estándares chinos”, así considera un artículo del diario estadounidense The New York Times.

De hecho, el jefe del Gobierno de Washington ha intentado calmar la situación creada en su 'último viaje por Asia como presidente del país norteamericano y ha afirmado este domingo que “no es la primera vez (…) Y no solo aquí, pasa en muchos otros lugares, incluyendo, por cierto, a nuestros aliados”.

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