Irán está preparado para una guerra más intensa y aumentará los contraataques si Estados Unidos continúa atacando su territorio e infraestructura, afirmó el portal Bloomberg, citando a un alto funcionario iraní bajo condición de anonimato.
Según la fuente, Teherán no tiene intención de ceder ante el bloqueo naval impuesto por EE.UU. ni a los ataques contra sus petroleros en el estrecho de Ormuz.
También, señaló que Irán tampoco se rendirá ante EE.UU. por los daños económicos que ocasionan las sanciones, ya que las autoridades iraníes consideran que la guerra con Estados Unidos representa una amenaza existencial para la nación persa que les deja pocas opciones más que continuar la lucha.
De igual manera, señaló que, desde que finalizó el período más intenso de la guerra, en abril, tras 40 días de conflicto, Irán ha estado reconstruyendo sus capacidades militares y cuenta con suficientes misiles para un conflicto prolongado.
En los últimos meses, los altos mandos militares iraníes en reiteradas ocasiones han declarado que el país produce en serie sistemas militares autóctonos tras validar su eficacia en la guerra con EE.UU. e Israel.
También, las fuerzas iraníes han asegurado que mantienen un alto nivel de preparación para hacer frente a cualquier amenaza.
Esta semana, el nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) de Irán, el general de división Mohsen Rezai, afirmó que la postura militar iraní hacia los buques y bases estadounidenses había sido “reajustada fundamentalmente”, lo que indica una posición más firme.
Por su parte, Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y principal negociador de Irán con Estados Unidos en anteriores conversaciones de alto el fuego, advirtió que la era de las “respuestas proporcionadas” había terminado.
Estados Unidos e Israel retomaron el 28 de febrero su guerra de agresión contra Irán, tras doce días de ataques en junio del año pasado. En ambos casos y durante los bombardeos actuales estadounidenses, las fuerzas iraníes emplearon masivamente misiles, drones y sistemas de interceptación de fabricación nacional, que, según estrategas militares, fueron clave para disuadir a los agresores y mantener la integridad del espacio aéreo persa.
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