• El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en una reunión.
Publicada: martes, 11 de agosto de 2020 1:45
Actualizada: martes, 11 de agosto de 2020 2:11

Cuba critica la obsesión de EE.UU. por destruir a su Revolución que brinda a los isleños un sistema sanitario universal que no tienen los estadounidenses.

Nuevos millones para viejas infamias, la perversa obsesión (de EE.UU.) por destruir a la Revolución (cubana)”, ha escrito este lunes el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en su cuenta de Twitter, al referirse a la decisión de la Casa Blanca de destinar hasta tres millones de dólares para denunciar la supuesta explotación laboral y sexual en la isla caribeña.

En contraposición a estos alegatos infundados de Washington, el dirigente cubano ha recordado que su Gobierno ha implementado más de 20 medidas en materia laboral, salarial y de seguridad social para proteger al pueblo cubano.

La maniobra estadounidense, indica un artículo del diario estatal Granma que ha compartido en sus redes sociales el jefe de Estado cubano, es una nueva aberración de la guerra imperialista contra la isla, y forma parte de la estrategia que sigue la Administración de Donald Trump para distraer la atención de la opinión pública estadounidense, en el contexto electoral, de su mala gestión ante la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

 

En plena pandemia de la COVID-19, mientras la Casa Blanca arreció el cerco económico contra la isla, ha proseguido el dirigente socialista, La Habana garantizó el salario y la protección a todos los cubanos sin exclusión o discriminación.

“La atención de Salud se convirtió en la primera trinchera del frente contra el nuevo coronavirus, lo que permite a Cuba alcanzar resultados que no puede, ni en sueños, mostrar quien nos calumnia y agrede”, ha resaltado el mandatario cubano.

Díaz-Canel ha lamentado que mientras millones de estadounidenses desempleados avanzan hacia la hambruna, la pérdida de sus hogares y no puede acceder a seguro médico ni comprar medicamentos, el presidente Trump juega al golf en sus lujosos complejos hoteleros.

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