La guerra entre ellos mismos que mantienen en algunas regiones las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para apoderarse de las rutas del narcotráfico, llegó en las últimas horas al departamento del Putumayo, la cual arrojó una cifra de 18 personas muertas.
El gobierno nacional está sorprendido de cómo estos grupos abandonaron su ideal político y se han convertido en unos mercaderes de la guerra, y les pide que se monten en el bus de la paz porque todo tiene su límite.
La postura que toma el gobierno es la más acorde con su estatus constitucional, ya que éste le está brindando una oportunidad de paz, pero si no la quieren tendrán que atenerse a la fuerza del estado.
Las disidencias de las FARC, en diálogos con el gobierno, se habían comprometido a la paz, con sus últimas acciones parece importarle más sus intereses particulares que la pacificación del país.
Álvaro Altamiranda, Bogotá
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