El lunes, desde la Casa de Nariño (sede presidencial), Humberto de La Calle, jefe negociador del Gobierno de Bogotá en el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ha destacado que esta guerrilla dé muestras de buena voluntad respecto al cese al fuego que declaró el pasado miércoles.
Lo que tiene que ocurrir es que se mantenga el compromiso de las FARC de su cese del fuego unilateral y que se mantenga de manera clara, tangible, que no haya violaciones", ha recalcado De La Calle.
"Lo que tiene que ocurrir es que se mantenga el compromiso de las FARC de su cese del fuego unilateral y que se mantenga de manera clara, tangible, que no haya violaciones", ha recalcado De La Calle.
El representante colombiano en los diálogos de paz ha hecho estas declaraciones un día después de que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, diera un ultimátum de cuatro meses a las FARC para decidir si sigue o no el proceso de paz.
De La Calle ha puesto una segunda condición, según la cual, dentro de los cuatro meses fijados por Santos, las partes sean “capaces de avizorar” si están de acuerdo “en lo sustancial”, respecto al cuarto punto de la agenda de la mesa de conversaciones, en discusión: que incluye verdad, justicia transicional y reparación de los afectados por la conflagración.
Asimismo ha instado a dar celeridad a los diálogos FARC-Bogotá que se han ido desarrollando a paso lento y ha exigido avances en las negociaciones sobre “el cese de fuego y hostilidades bilateral y definitivo, y la cuestión relacionada con las garantías para el paso a la vida civil” de los futuros excombatientes.
El anuncio del cese el fuego unilateral de las FARC que entrará en vigor a partir del 20 de julio (mes en curso) fue acogido como un balón de oxígeno en el proceso de paz en un momento muy crítico.
Conforme al Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (CERAC), el pasado junio, con 83 acciones violentas de la guerilla, es considerado el mes más sangriento desde 2012, cuando se iniciaron las conversaciones FARC-Bogotá.

La reciente escalada de violencia en Colombia llevó a los garantes de paz --Noruega, Cuba, Venezuela y Chile-- a pedir a las partes del conflicto a restringir al máximo las acciones que provoquen víctimas.
La situación de Colombia se mantuvo casi tranquila hasta el pasado 22 de mayo, cuando la guerrilla decidió suspender la tregua unilateral, tras la muerte de al menos 26 de sus miembros en bombardeos de la parte gubernamental por la matanza de 11 soldados.
En respuesta a los bombardeos militares, el grupo guerrillero responde con fuego. El domingo, dos militares murieron y otros dos resultaron heridos en ataques de las FARC en dos departamentos ubicados en el suroeste de Colombia.
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