• El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un acto en la Casa Blanca en Washington D.C., 11 de diciembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 27 de diciembre de 2020 16:39
Actualizada: domingo, 27 de diciembre de 2020 17:05

Los medios de comunicación chinos refutan las continuas acusaciones del presidente de EE.UU. en contra de China por el brote de la COVID-19.

Mediante un mensaje publicado el sábado en Twitter, el presidente saliente de EE.UU., Donald Trump, volvió a imputar al gigante asiático el brote de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, alegando que China tiene la culpa de que millones de estadounidenses necesiten más estímulo económico por la crisis que vive el país.

En este sentido, los medios de comunicación chinos, reprobando el escepticismo del magnate neoyorquino ante la pandemia, subrayaron que sus intentos por empañar la imagen de Pekín tienen por meta desviar la atención de los fallos que ha cometido la Administración norteamericana a la hora de hacer frente a la crisis sanitaria.

El periódico oficial del Partido Comunista de China (PCCh), People's Daily, tildó la postura de Washington contra Pekín de “difamatoria y calumniosa”, pues busca “demonizar” a China.

Chen Weihua, un periodista del diario estatal China Daily, en rechazo de las acusaciones de Trump en contra de su país, dijo el viernes en Twitter que el aún inquilino de la Casa Blanca es un “perdedor”, puesto que es “totalmente incompetente” frente al país asiático.

 

El periódico estatal chino Global Times hizo hincapié, por su parte, en la necesidad de que China desarrolle y distribuya su propia vacuna contra el coronavirus, advirtiendo, al mismo tiempo, que los países en desarrollo no pueden confiar en que EE.UU. les suministre la vacuna.

“La actual Administración estadounidense dijo una vez públicamente que da a los estadounidenses prioridad en las vacunas [contra la] COVID-19 fabricadas en EE.UU. ¿Dónde se ubicarán los países en desarrollo entonces?”, se lee en el artículo de Global Times.

El texto agrega también que solo cuando EE.UU. deje a un lado su “egoísmo” en cuanto a la rivalidad y la competitividad para obtener las vacunas, podrá velar por sus intereses nacionales y la seguridad de las naciones en desarrollo.

Desde el comienzo de la crisis de la COVID-19, Trump, a quien ya le queda poco al frente de la Presidencia estadounidense, acusó a China de crear el coronavirus en un laboratorio, algo que Pekín rechazó, indicando que el origen del nuevo coronavirus se halla en realidad en EE.UU., desde donde el Ejército del país norteamericano podría haberlo llevado a la ciudad de Wuhan.

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