• La portavoz de la Cancillería china, Hua Chunying, en una conferencia de prensa en Pekín, la capital.
Publicada: domingo, 5 de abril de 2020 10:04

China advierte a Estados Unidos y Taiwán de las consecuencias que tendrá su “juego político” con el nuevo coronavirus, denominado COVID-19.

Taiwán ha intensificado sus esfuerzos para elevar su perfil global, al ofrecer la donación de mascarillas faciales y asistencia médica que se necesitan con urgencia a otros países, una medida que ha causado la ira de Pekín, que reclama la soberanía de la isla y le enoja su acercamiento a Washington.

La medida, no obstante, ha sido alabada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, diciendo que el bloque comunitario está agradecido por los gestos de solidaridad de Taiwán, mientras que el Departamento de Estado de EE.UU. ha considerado a la isla como un “verdadero amigo”.

Sin embargo, Pekín no ha tardado en reaccionar. La portavoz de la Cancillería china, Hua Chunying, ha denunciado este domingo que Taiwán había prohibido la exportación de mascarillas cuando el brote estaba en su apogeo en el gigante asiático, diciendo que la isla no debería utilizar ningún “truco político” para acceder a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

La diplomática ha recordado que las compañías y ciudadanos chinos también habían donado suministros médicos a Estados Unidos, y ha cuestionado la falta de un reconocimiento oficial de esos esfuerzos por parte de Washington.

“Es apropiado brindar apoyo y ayuda mutuos durante esta pandemia. Pero se debe recordar a EE.UU. y Taiwán que si hay alguien tratando de usar esta pandemia para hacer juegos políticos y dañar los intereses centrales de China, debe tener mucho cuidado”, ha aseverado.

China y Taiwán viven una escalada de tensiones, mayormente dadas las intenciones separatistas de las autoridades taiwanesas —especialmente la presidenta Tsai Ing-wen que se opone en gran medida al principio de “una sola China”— y el apoyo militar y político que recibe la isla de parte de EE.UU.

Pekín funda su reclamo sobre la isla en base a la decisión de 170 países que votaron una resolución en 1971 que considera a la República Popular China el único representante legítimo ante las Naciones Unidas y reconoce a la isla de Taiwán como parte inalienable de esa nación asiática.

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