Según medios locales, los carabineros han recurrido al uso de gases lacrimógenos y cañones de agua para reprimir las movilizaciones pacíficas y dispersar a seis mil participantes; como consecuencia, un joven identificado como Rodrigo Avilés Bravo ha resultado gravemente herida por inhalar gases.
Los manifestantes, en su mayoría estudiantes, coreaban consignas y portaban pancartas con lemas como: “A funar (rechazar) el Parlamento”, “Que se vayan todos”, entre otras.
La mayoría de las detenciones se han registrado cerca del Congreso del país, donde según testigos presenciales, los indignados incendiaron las barricadas colocadas por las fuerzas policiales.

Además, en las manifestaciones convocadas por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), estallaron choques entre los manifestantes y las unidades antidisturbios, cuando los estudiantes se acercaban al Congreso.
Se estima que más de un millar de carabineros haya sido desplegado para garantizar la seguridad del Congreso y sus inmediaciones.
Durante su comparecencia ante el Congreso, Bachelet ha destacado que, pese de la falta de confianza que sufre el Gobierno, está decidido a continuar y materializar la agenda de reformas estructurales.

Asimismo, la jefa de Estado ha reconocido los fallos del Ejecutivo, pero no ha retrocedido ni un paso de sus polémicas reformas, entre ellas la educativa.
Durante los últimos meses, estas han generado varias movilizaciones antigubernamentales, como la del martes, cuando la policía militarizada (carabineros) cargó contra los manifestantes en Santiago, capital de Chile, para exigir explicaciones por la muerte de los estudiantes Exequiel Vorvarán y Diego Guzmán.
El 14 de abril, Vorvarán y Guzmán murieron cuando los carabineros reprimieron una manifestación de miles de personas contra la reforma educativa en Santiago, ciudad capital.
Hasta el momento no hay reportes sobre declaraciones del Gobierno chileno respecto al exceso de la fuerza policial en las recientes protestas estudiantiles.
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