• El canciller de Catar, Muhamad bin Abdulrahman Al Thani.
Publicada: sábado, 28 de noviembre de 2020 23:36
Actualizada: domingo, 29 de noviembre de 2020 0:33

Catar condena el asesinato del destacado científico nuclear iraní Mohsen Fajrizade y avisa que el vil crimen aumentará las tensiones en la región.

El ministro de Asuntos Exteriores de Catar, Muhamad bin Abdulrahman Al Thani, ha denunciado este sábado el asesinato del prominente físico iraní Mohsen Fajrizade, en un ataque terrorista perpetrado el viernes en Teherán, la capital persa.

“Tales actos solo echarán leña al fuego y se producen en momentos en los que la región y la comunidad internacional están buscando rebajar las tensiones mediante vías diplomáticas y el diálogo”, ha indicado el jefe de la Diplomacia de Catar, en una conversación telefónica con su homólogo iraní, Mohamad Yavad Zarif.

En esta misma línea, el canciller catarí ha llamado a la moderación y pedido buscar las vías para hallar soluciones sostenibles para los problemas de la región de Asia Occidental.

El máximo diplomático de Catar también ha expresado solidaridad y el más profundo pésame de Doha al pueblo y el Gobierno de Irán por el atentado terrorista contra Fajrizade, que constituye una “flagrante violación de derechos humanos”, ha fustigado.

 

Las autoridades iraníes han acusado a Estados Unidos y el régimen israelí de estar implicados en el asesinato de Fajrizade y han prometido una dura venganza a los autores de ese repudiable crimen.

Fajrizade era uno de los científicos más influyentes y de alto rango de Irán, razón por la que, según diversos analistas, los enemigos del avance y desarrollo del país persa buscaban su muerte.

De hecho, el físico, además de sus actividades científicas y proyectos en la industria defensiva, dirigió la producción del primer kit de prueba, de fabricación nacional, para el diagnóstico del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

El asesinato de Fajrizade ha desatado una ola de condenas a nivel internacional. Diferentes países, como Alemania, Bélgica, Siria, Turquía, Venezuela y Cuba, han censurado en duros términos el ataque terrorista y alertado de consecuencias peligrosas por tales actos delictivos, que violan tanto el derecho internacional como los derechos humanos.

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