• Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
Publicada: domingo, 30 de agosto de 2015 16:58
Actualizada: lunes, 31 de agosto de 2015 5:15

Tras el anuncio de la entrada en recesión técnica de Brasil, la presidenta Dilma Rousseff asegura una recuperación a corto plazo de la economía nacional.

Brasil es una nación fuerte, va a crecer de nuevo y superar las dificultades actuales, que son momentáneas", dijo la mandataria brasileña en un acto público celebrado el sábado en el municipio de  Fortaleza, en el noreste del país.

Brasil es una nación fuerte, va a crecer de nuevo y superar las dificultades actuales, que son momentáneas, asegura la presidenta Dilma Rousseff.

Las afirmaciones esperanzadoras de Rousseff se dan un día después de que el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informara que el producto interno bruto (PIB) de Brasil –séptima economía del mundo–registrara un retroceso del 1,9 % en el segundo trimestre en relación con los tres meses anteriores.

De acuerdo con el IBGE, el crecimiento del primer trimestre también fue revisado a la baja, de -0,2 a -0,7 %, lo que confirma la previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI)  que el pasado julio recortó medio punto porcentual para este paísl, hasta una caída del 1,5 % en 2015  %, tres décimas por debajo del pronóstico de abril.

La dignataria de Brasil, que junto al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva hace unos días reconoció el temblor económico, volvió a prometer esfuerzos de su Administración para asegurar y aumentar el empleo, garantizar un repunte del crecimiento y reducir la inflación.

La presidenta de Brasil y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva

 

Recordando la bonanza de los últimos 13 años — de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil desde 2003— exhortó a los brasileños a confiar en su gobierno y en las acciones que impulsan para progresar y sacar al país de la situación.

Entre tanto, los paliativos económicos prevén ser duros. El ministro de Hacienda Joaquim Levy adelantó el sábado la necesidad de reinstaurar un impuesto a las transacciones financieras para lidiar con los problemas fiscales de Brasil, que en mayo tuvo que recortar unos 23.300 millones de dólares en el presupuesto.

"Nadie puede concordar con que un mayor gasto sin más impuestos es viable", dijo Levy, que llama a enfrentar  la deteriorada realidad fiscal, para luego crear las bases para reanimar el crecimiento  y así evitar convertirse en la próxima Grecia.

Los datos de la situación económica, aunque se venían venir, han provocado la reacción de figuras de la oposición e incluso de la coalición gobernante.

Aécio Neves, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), culpó a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, por la situación que atraviesa el país y advirtió de que la mandataria hace un diagnóstico equivocado ya que está subestimando la verdadera dimensión de la crisis económica.

“Quien fingió no saber nada de la crisis hoy finge que gobierna”, criticó Neves en referencia a Rousseff, además de lamentar que la mandataria siga refiriéndose a la recesión como una “travesía” temporal que pasará pronto.

Por su parte, el líder del PSDB en la Cámara de Diputados, Carlos Sampaio, consideró que los datos económicos recientemente emitidos confirman lo que el pueblo brasileño está sintiendo desde hace tiempo en su vida diaria.

A juicio de Sampaio, la “inoperancia e incompetencia” del Gobierno "fallido" de Rousseff va a agravar la situación ya que en vez de sacar al país de la crisis, se dedica a recaudar dinero del pueblo.

Entre tanto, el líder del gobernante Partido de los Trabajadores en el Senado, Delcídio Amaral, mostró su profunda preocupación por la situación económica de Brasil y la catalogó un “frenazo exagerado” de la economía.

Miles de brasileños protestan contra el Gobierno de Rousseff.

 

Este nuevo problema, podría agravar aún más la situación para Rousseff, quien se ha convertido en la presidenta más impopular de Brasil con el 71 % de rechazo a su gestión debido al escándalo de corrupción en la petrolera estatal brasileña Petrobras.

De hecho, Brasil fue escenario de las concentraciones tanto en apoyo como en contra del Gobierno, que en un intento por mejorar su imagen, presentó el pasado marzo una serie de medidas para endurecer la lucha contra la corrupción.

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