• El líder del Partido Verde de Reino Unido y Gales, Zack Polanski, durante la conferencia del partido en Brighton.
Publicada: lunes, 5 de octubre de 2026 3:21

Israel prohibió la entrada a Zack Polanski, líder del Partido Verde británico, tras la aprobación de una resolución que define el sionismo como una forma de racismo.

La medida fue anunciada el domingo por el ministerio de asuntos exteriores israelí, después de que los miembros del Partido Verde aprobaran, por 1022 votos frente a 813, una moción que establece que el sionismo debe ser “tratado como cualquier otra forma de racismo”. El canciller israelí, Gideon Saar, ordenó impedir la entrada de Polanski, aunque el dirigente se abstuvo en la votación.

La cancillería israelí justificó la prohibición alegando que los Verdes habían aprobado una resolución que equipara el sionismo con el racismo, legitima la “lucha armada contra Israel” y reclama el establecimiento de un Estado palestino, algo que, según el ministerio, supondría “la destrucción del Estado de Israel”.

El presidente israelí, Isaac Herzog, también condenó la decisión y la calificó de “vergonzosa”. En este sentido, defendió el sionismo como un supuesto movimiento de liberación nacional del pueblo judío, mientras que el Partido Verde ha señalado que la “desplazamiento y el genocidio del pueblo palestino” constituyen claramente una forma de racismo.

La resolución aprobada representa un importante giro político dentro del Partido Verde británico, ya que también respalda la creación de un “único Estado palestino democrático en toda la Palestina histórica”. Un portavoz de la formación reconoció que se trató de un debate “serio y profundamente sentido” entre sus miembros.

Aunque Polanski no participó en la votación, se ha mostrado públicamente cercano a las principales demandas que impulsaron la resolución. El dirigente verde ha ganado popularidad en los últimos meses, en un contexto de creciente rechazo entre parte del electorado británico a la postura del Gobierno laborista ante la guerra israelí en la Franja de Gaza.

 

El Partido Verde cuenta actualmente con cinco escaños en la Cámara de los Comunes, integrada por 650 diputados. Su creciente respaldo ha coincidido con el descontento de sectores del electorado hacia el Partido Laborista, al que sus críticos acusan de mantener una postura favorable al régimen israelí pese a las denuncias internacionales sobre la situación en Gaza.

La presidenta del Partido Laborista y ministra para la Mujer y la Igualdad, Bridget Phillipson, condenó la resolución y defendió la llamada solución de dos Estados. Asimismo, acusó a los Verdes de condenar a la mayoría de los judíos británicos y de todo el mundo que respaldan el derecho de Israel a existir.

Antes de la votación, tres importantes organizaciones de la comunidad judía británica —la Junta de Diputados de los Judíos Británicos, el Community Security Trust y el Jewish Leadership Council— enviaron una carta al Partido Verde para advertir de que la moción podía convertirlo en el primer partido británico políticamente relevante en décadas en adoptar lo que calificaron de una plataforma política “abiertamente antisemita”.

Pese a las presiones, la resolución fue aprobada y puso de manifiesto las divisiones dentro del propio grupo parlamentario de los Verdes, ya que al menos tres de sus cinco diputados se opusieron a la medida. La decisión y la posterior prohibición de entrada contra Polanski han reavivado el debate en Reino Unido sobre el sionismo, la cuestión palestina y las críticas a las políticas del régimen israelí.

zbg/hnb