• Una forma de ejecución en Arabia Saudí.
Publicada: martes, 19 de mayo de 2015 5:19
Actualizada: jueves, 13 de julio de 2017 9:56

Pese a enfrentarse a las críticas a nivel internacional por el número cada vez mayor de condenas a pena de muerte, Arabia Saudí ha hecho una oferta de trabajo para emplear a ocho nuevos verdugos, encargados de realizar las ejecuciones en ese país.

Los nuevos empleados que el Estado los clasifica como "funcionarios religiosos", no necesitan tener alguna habilidad especial, sólo basta con "realizar ejecuciones a condenados a muerte", entre ellas, decapitaciones y amputaciones; con ésta última castigan a aquellos acusados de delitos menores, según el anuncio de la oferta de trabajo publicado en el portal de empleo de la administración pública, informaron el lunes los medios de comunicación.

El domingo un hombre se convirtió en la persona número 85 ejecutada en lo que va de año, según la Agencia de Prensa Saudí (SPA), comparado con las 88 que el Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) registró en todo el año pasado. Amnistía Internacional (AI) ha cifrado en al menos 90, las personas ejecutadas en 2014 en el país.

Casi la mitad de los ejecutados durante este año en curso son de nacionalidad saudí, mientras que los demás proceden de Paquistán, Yemen, Siria, Jordania, La India, Indonesia, Chad, Eritrea, Filipinas y Sudán.

El sistema judicial saudí es ampliamente criticado tanto por el gran número de ejecuciones, como por sentencias injustas (como largos años de prisión y latigazos), que impone a personas, entre ellas activistas sociales y opositores al régimen de Al Saud.

En marzo, AI advirtió del aumento drástico y sin precedentes del número de ejecuciones que se llevan a cabo en Arabia Saudí. También, hay preocupación de que Riad esté condenando a activistas y críticos a la monarquía bajo acusaciones relacionadas con el tráfico de drogas.

Raif Badawi, prisionero de conciencia y bloguero saudí, es solo una de las tantas víctimas de la política de mano dura del régimen gobernante de Al Saud contra los opositores a esa monarquía hereditaria. El joven saudí fue condenado en marzo de 2014 a 10 años de prisión y a 1000 azotes, por criticar el sistema político en el país.

Pese al aumento drástico del número de las ejecuciones en ese país árabe, las autoridades nunca han explicado el porqué de dichas sentencias. La mayoría de los condenados son decapitados con una espada, de forma similar a los brutales asesinatos que realiza el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe). 

El sitio Web Middle East Eye hizo recientemente una comparación del código penal del grupo takfirí Daesh y el sistema penal de Arabia Saudí. Los resultados son extraños, ya que en la mayoría de las ocasiones las sentencias aplicadas por ambos son iguales y en algunos casos las adoptadas por el régimen de Riad (capital saudí) aun son más severas.

ftm/rha/msf