El líder del movimiento popular yemení Ansarolá, Seyed Abdulmalik Badreddin al-Houthi, ha conmemorado este lunes el 12.º aniversario de la Revolución del 21 de septiembre en Yemen, indicando que tras el fracaso sufrido en la Revolución, ahora los enemigos han recurrido a la conspiración contra el pueblo y han intentado recuperar el control en el país tras la liberación de Yemen de la tutela extranjera.
Según Al-Houthi, mientras el objetivo de EE.UU. siga siendo controlar al pueblo yemení y convertir el país en bases militares, el problema persistirá con Washington y sus aliados.
“Arabia Saudí, con el impulso, la supervisión y la participación de Estados Unidos, Reino Unido e Israel, emprendió una agresión integral e injustificada contra nuestro pueblo. El régimen saudí, con la participación de Estados Unidos, cometió los crímenes más atroces en Yemen desde el primer día de su agresión”, ha declarado.
Al declarar que Arabia Saudí ha atacado “todos los pilares de la vida” en Yemen y que “sus crímenes brutales constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, ha recordado que “todas las tipificaciones de crímenes de guerra están presentes en los crímenes cometidos por el régimen saudí en Yemen”.
El líder de Ansarolá ha explicado que la postura del mundo árabe e islámico ante la agresión saudí contra Yemen fue de “pasividad, salvo la del Eje de la Yihad y la Resistencia y la de algunos pueblos libres del mundo”.
Ha denunciado que Washington “proporcionó cobertura política a los crímenes perpetrados en Yemen y suministró al régimen saudí grandes contratos de armamento para matar a miembros de nuestro pueblo”.
“El régimen saudí mostró su rostro sionista durante los años de escalada de la agresión contra Yemen”, ha destacado, señalando que Riad mostró “su rostro más brutal al matar a miles de niños, mujeres y civiles en sus hogares, mezquitas, escuelas y mercados de Yemen”.
En este sentido, ha precisado que Arabia Saudí “atacó más de 2000 mezquitas y atentó contra celebraciones y actos de duelo” y ha lamentado que Riad “cometió todos esos crímenes ante los ojos y oídos del mundo, mientras que la mayoría de los Gobiernos y regímenes no emitieron ninguna condena ni expresaron rechazo alguno por el asesinato de miles de niños y mujeres en Yemen”.
Ha explicado que todos los crímenes cometidos por Riad contra la nación yemení “fueron recibidos con indiferencia, debido a la falta de principios en las políticas y orientaciones adoptadas por la mayoría de los Estados”.
Asimismo, ha condenado la ineficacia del Consejo de Seguridad de la ONU ante los crímenes cometidos contra el pueblo yemení y ha recordado que algunos yemeníes “se vieron obligados a alimentarse de hojas y frutos silvestres debido al sufrimiento provocado por el bloqueo y la agresión saudíes”.
“La trayectoria de defensa y resistencia frente a la agresión fue ascendente tanto en el ámbito interno como en la firmeza sobre el terreno”, ha destacado Al-Houthi y ha afirmado que el pueblo yemení “se entregó plenamente y realizó grandes sacrificios para defender su tierra, su honor, su dignidad y su independencia, lo que tuvo importantes resultados al frustrar los objetivos de los enemigos, precisamente cuando estos esperaban decantar la batalla a su favor”.
Según el líder yemení, Arabia Saudí lanzó la agresión contra Yemen debido a que Saná asumió su deber humanitario de apoyar a Palestina durante la guerra en Gaza. Riad apostó por la ofensiva estadounidense, británica e israelí para destruir las capacidades militares y debilitar las defensas yemeníes, ha señalado.
Arabia Saudí permite a Israel usar sus bases para espiar a Yemen
Asimismo, ha afirmado que Riad colaboró con estos actores mediante el suministro de información en el marco de una cooperación de inteligencia y ha revelado que el enemigo saudí ha permitido que aviones israelíes utilicen bases militares en el reino para llevar a cabo operaciones de reconocimiento contra el país de la península arábiga.
“El agresor saudí hizo todo lo posible por interceptar los misiles y drones que lanzamos hacia la Palestina ocupada contra el enemigo israelí. El agresor saudí promovió campañas mediáticas para distorsionar la postura de Yemen en apoyo a Gaza”, ha afirmado.
Al-Houthi también ha rechazado categóricamente la acusación de los funcionarios saudíes sobre un intento de ataque con drones contra la ciudad santa de La Meca, haciendo hincapié en que la nación yemení se encuentra entre los pueblos más devotos de los lugares sagrados musulmanes.
“El enemigo saudí trata los lugares sagrados musulmanes como activos comerciales y los explota políticamente para servir a los intereses de Estados Unidos, Israel y el Reino Unido. Los saudíes le regalaron a Jeffrey Epstein [el criminal estadounidense condenado por tráfico sexual] la kiswah, la tela que cubre la Kaaba en La Meca”, ha criticado el líder de Ansarolá.
Posteriormente, ha hecho un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para que reconocieran el papel de Arabia Saudí en la exacerbación de las divisiones entre las naciones musulmanas y en el debilitamiento del apoyo a Palestina.
En cuanto al bloqueo saudí contra Yemen, ha afirmado que Arabia Saudí “impide que nuestro pueblo se beneficie de sus recursos petrolíferos y gasíferos y de sus ingresos para el pago de salarios y la prestación de servicios básicos desde el inicio de la agresión”.
“Delegaciones saudíes y británicas se desplazaban a Yibuti para endurecer las medidas y agravar el sufrimiento de nuestro pueblo mediante el estrangulamiento económico”, ha afirmado.
Asimismo, ha señalado que los enemigos de Yemen “buscan apoderarse de las riquezas de nuestro pueblo y convertir sus enclaves estratégicos en bases militares a su servicio”.
“Los efectos del bloqueo sobre nuestro pueblo se agravaron debido a los ataques del enemigo contra la moneda y los distintos sectores de la economía, hasta desembocar en una situación trágica y catastrófica que no puede ignorarse”, ha ratificado Al-Houthi.
“No se puede aceptar la arrogancia saudí; la situación del régimen saudí equivale a una forma de ocupación”, ha subrayado.
El líder de Ansarolá ha denunciado las graves consecuencias humanitarias del bloqueo impuesto al país desde 2015 y ha señalado que más del 90 % de las necesidades de Yemen dependen de las importaciones y que las restricciones han agravado la pobreza y la inseguridad alimentaria.
Según al-Houthi, la ONU estima que más de 22 millones de yemeníes necesitarán ayuda humanitaria en 2026, mientras más de 18 millones afrontan inseguridad alimentaria y más de dos millones de niños sufren desnutrición aguda.
Al-Houthi ha denunciado también el grave deterioro del sistema sanitario yemení debido al bloqueo y la escasez de medicamentos y servicios médicos. Ha recordado que según el Ministerio de Salud y Medio Ambiente, más de 1,4 millones de yemeníes han muerto por sus consecuencias y unos 120 medicamentos para enfermedades crónicas no están disponibles.
El líder de Ansarolá ha defendido que la respuesta de Yemen frente a quienes, según denuncia, han provocado esta crisis está justificada por motivos legales, humanitarios e islámicos, y ha rechazado que su país actúe para servir a agendas externas.
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