Philip May, esposo de Theresa May, es el gerente de relaciones de la compañía Capital Group, el segundo mayor accionista de la empresa militar estadounidense Lockheed Martin.
Capital Group posee el 7,09 por ciento de las acciones de Lockheed Martin, lo que significó alrededor de 6,5 mil millones de dólares en marzo de este año.
Citando a expertos en armas, la cadena estadounidense CNN confirmó el 18 de agosto que la bomba usada por Arabia Saudí en un ataque aéreo a un autobús escolar y a varios otros vehículos en la provincia noroccidental yemení de Saada, había sido fabricada por Lockheed Martin.
En el mencionado ataque, ocurrido en un concurrido mercado, murieron 51 personas, 40 de ellas niños de entre seis y 11 años. También hubo 79 heridos.
Arabia Saudí consideró la matanza de los niños yemeníes una “medida legítima” y afirmó que la operación fue un acto de represalia a un ataque con misiles balísticos lanzado por el movimiento popular yemení Ansarolá.
La comunidad internacional se limitó a condenar la tragedia. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) exigió a Arabia Saudí a llevar a cabo una investigación al respecto.
Tras el mortal ataque en Saada, el líder laborista británico, Jeremy Corbyn, pidió al Gobierno conservador de May que retire su apoyo a la prolongada agresión saudí a Yemen que, desde su inicio en marzo de 2015 ha acabado con la vida de más de 11 000 yemeníes.
El canciller británico, Jeremy Hunt, no obstante, en defensa de los controvertidos vínculos entre Londres y Riad, afirmó que estos ayudan a “mantener a salvo las calles del Reino Unido”.
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