El objetivo de la operación, realizada este sábado con un avión no tripulado Qasef-1, ha sido la base aérea Rey Jaled de Jamis Mushait, en la región fronteriza de Asir (suroeste de Arabia Saudí).
El ataque, realizado tras una meticulosa labor de reconocimiento, ha alcanzado con precisión el lugar de estacionamiento de los aviones de guerra que bombardean Yemen con frecuencia, informan medios locales.
Por otro lado, las unidades de defensa aérea del Ejército de Yemen han derribado este mismo sábado un avión de reconocimiento saudí que sobrevolaba el norte del país.
El vehículo aéreo saudí ha sido abatido tras ser avistado en el cielo de la localidad de Al-Maslub, en la provincia fronteriza norteña yemení de Al-Jawf, donde espiaba las posiciones de Ansarolá.
Las operaciones contra Arabia Saudí de los combatientes yemeníes son una respuesta a los incesantes bombardeos de Arabia Saudí contra la población de Yemen en las zonas que controlan el Gobierno de Saná y Ansarolá.
Estas represalias tienen lugar en momentos en que Arabia Saudí y sus aliados en la región llevan a cabo desde el 13 de junio una ofensiva a gran escala para hacerse con el control de Al-Hudayda, operación que ha causado la ira y condena de muchos países y organizaciones pro derechos humanos.
La comunidad internacional —sobre todo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU)— ha llamado una y otra vez al régimen de los Al Saud a poner fin de una vez por todas a esta “estúpida guerra”, que ha dejado más de 11 000 muertos y cerca de 23 000 heridos, de acuerdo con el último balance ofrecido por el Ministerio de Sanidad de Yemen.
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