• Una persona mira los escombros en Idlib, en el noroeste de Siria.
Publicada: sábado, 6 de marzo de 2021 15:54

Un informe revela que los diez años de guerra en Siria han costado más de 1,2 billones de dólares, además de dejar miles de civiles muertos y millones de desplazados.

El informe ‘Un precio demasiado alto a pagar: costo del conflicto para los niños de Siria’, elaborado por la organización internacional de ayuda humanitaria World Vision International, en asociación con Frontier Economics, ha contabilizado que el costo económico del actual conflicto patrocinado por las potencias extranjeras en Siria asciende a 1,2 billones de dólares, más otros efectos devastadores.

El reporte, publicado el jueves, aseveró que, incluso, si la guerra terminara hoy, el costo continuaría aumentando a un ritmo de 1,4 billones de dólares adicionales hasta 2035.

Por otra parte, el informe recuerda que los impactos negativos de la guerra en la salud y la educación de los niños sirios elevará aún más esta cifra hasta los 1,7 billones de dólares.

 

A pesar de esta situación, la ayuda humanitaria, durante los últimos 10 años, solo registró unos 19 400 millones de dólares, lo que representa solo el 1,6 % del costo económico total.

Asimismo, el grupo sin ánimo de lucro señaló los daños que ha provocado la guerra para los niños, y alertó de que la esperanza de vida de los menores sirios se ha reducido unos 13 años.

“La guerra en Siria ha sido una década de desastre”, ha indicado Michael Messenger, presidente y director ejecutivo de Visión Mundial de Canadá.

Messenger ha lamentado que “el mundo se haya mantenido al margen y permitido que este conflicto continúe”, mientras los “niños siguen siendo asesinados, arrancados de sus hogares, despojados de sus derechos y privados de servicios esenciales, como la atención médica y la educación”.

“Los niños y niñas de cinco o seis años pueden nombrar cada tipo de bomba por su sonido, pero, a veces, apenas pueden escribir su nombre, por haber perdido la oportunidad de recibir una educación. No podemos dejar que sigan atrapados en este ciclo de violencia. Debemos detener la guerra y la sombra de la pandemia de violencia contra los niños antes de que sea demasiado tarde”, subrayó, a su vez, Johan Mooij, director de Respuesta de Visión Mundial en Siria.

Desde marzo de 2011, Siria vive un conflicto en el que las fuerzas gubernamentales se enfrentan a facciones armadas de la oposición y a grupos terroristas que, conforme a las autoridades del país, reciben apoyo de algunos Estados occidentales. Cientos de miles de personas han perdido la vida a raíz de las hostilidades que se desataron en el territorio.

Aunque actores como EE.UU., el régimen de Israel y Turquía respaldan a la oposición armada, las fuerzas sirias, con el apoyo de Irán y Rusia, han acabado prácticamente con la presencia de los extremistas en el territorio y ya solo operan en el norte del país.

El Gobierno sirio, presidido por Bashar al-Asad, siempre ha denunciado la presencia ilegal de las fuerzas estadounidenses en su territorio, reiterando que ellos, junto a los milicianos respaldados por Washington, no solo han agravado la crisis en la que sigue inmerso el país, sino que, de hecho, han obstaculizado toda solución a la misma, al reforzar la dinámica de guerra mediante terceros.

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