"Todos caos y disturbios generados en Oriente Medio tienen raíz en el pensamiento extremista takfirí que ha apuntado el tejido social y cultural de los países de la zona, en particular, Siria", ha afirmado Al-Asad en una reunión mantenida este jueves con una delegación cristiana, encabezada por Mar Ignacio Efrén II, patriarca sirio de la Iglesia Ortodoxa en el mundo.
Todos caos y disturbios generados en Oriente Medio tienen raíz en el pensamiento extremista takfirí que ha apuntado el tejido social y cultural de los países de la zona, en particular, Siria", ha dicho Al-Asad.
El mandatario sirio también ha asegurado que aferrándose a su historia y su cultura el pueblo sirio ha logrado vencer el pensamiento devastador de los takfiríes.
De acuerdo con Al-Asad, el pensamiento takfirí extremista, que no distingue entre las religiones ni tiene limitaciones a la hora de cometer crímenes, debe ser combatido a través de la enseñanza de una cultura de tolerancia, con una mentalidad abierta y libertad de credo.
Por su parte, los cristianos han subrayado que "Siria ha sido y seguirá siendo una patria para todos los sirios de diferentes religiones a pesar de la crisis" que azota el país desde hace más de cuatro años.

También han renovado su confianza en que Siria, a través de la resistencia de su pueblo, los sacrificios de su Ejército, la sabiduría y el coraje de su liderazgo, logrará erradicar el terrorismo en su país.
A su vez, el patriarca Mar Ignacio Efrén II ha pedido a la comunidad internacional apoyar al Gobierno sirio en su lucha contra el terrorismo para que se restaure la seguridad y estabilidad en el país.
La expansión del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) en territorios de Irak y Siria representa una gran amenaza para las minorías religiosas en estos países, así como para los musulmanes que no juren lealtad a esta banda extremista.
El pasado marzo, alrededor de 950 familias asirias de la provincia de Al-Hasaka y la ciudad de Qamishli, noreste de Siria, fueron obligados a abandonar sus casas y desplazarse ante las amenazas del grupo terrorista EIIL.

El pasado mes de abril, el EIIL destruyó una iglesia en la localidad de Tal Nasrin, en la provincia siria de Al-Hasaka (noreste).
El ministro de Exteriores de Italia, Paolo Gentiloni, condenó en términos duros el aumento de la violencia sistemática perpetrada por EIIL contra las minorías étnicas y religiosas.
Desde el inicio de la crisis en Siria, en 2011, más de 230.000 personas han muerto y unos 13 millones se han visto obligadas a abandonar sus viviendas.
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