• El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, habla con la prensa en un acto celebrado en Moscú, capital rusa, 17 de diciembre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 27 de diciembre de 2020 22:35

Rusia equipara las sanciones de Estados Unidos contra el gasoducto Nord Stream 2 con el ataque de un asaltante sin máscara del viejo oeste norteamericano.

Es un flagrante ataque de un asaltante sin máscara, un ataque al estilo de vaqueros [del viejo oeste de EE.UU.]. Me refiero a las sanciones contra Nord Stream 2. No cabe otro calificativo”, ha denunciado este domingo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en una entrevista con el canal Rossiya 1.

Tras criticar la campaña de sanciones de EE.UU. para impedir el financiamiento de la construcción de la segunda fase del ducto Nord Stream 2 que llevará gas natural de Rusia a países europeos, Peskov ha constatado que las obras avanzan a buen ritmo, de modo que queda muy poco para completarse.

El alto funcionario del Kremlin ha lamentado que Moscú haya tenido que hacer frente a un ambiente hostil provocado por la saliente Administración de EE.UU., presidida por Donald Trump, a través de una serie de sanciones que ha apuntado a la industria rusa durante todo este año, que está a punto de finalizar.

 

El gasoducto Nord Stream 2, valorado en más de 11 000 millones de dólares, es la segunda conexión de este tipo impulsado por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y los Países Bajos, que conectará a los dos primeros países por el fondo del mar Báltico —después de la inauguración de la primera en 2011—.

La mega infraestructura, concebida para diversificar las rutas del suministro del gas ruso a Europa y elevar la seguridad energética permitiendo a Rusia eludir el paso del gaseoducto por Polonia y Ucrania, consta de dos ramales para transportar hasta 55 000 millones de metros cúbicos de gas natural anuales a Alemania.

Rusia reanudó este mes de diciembre la construcción del segundo ramal del gaseoducto, que está completo en un 90 %, después de una pausa de un año provocada por las sanciones estadounidenses vigentes.

Estados Unidos se opone al nuevo gasoducto por que busca por todos los medios a su alcance vender a Europa el gas natural licuado (GNL) de sus yacimientos de esquisto, y países europeos como Polonia, Letonia o Lituania.

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