Estas medidas no han convencido a los congresistas y han sido criticadas por todos los partidos.
El presidente más belicoso de la V República ha decidido intensificar los bombardeos contra las posiciones de los terroristas en Siria, y ha pedido ayuda militar a los países europeos y el apoyo de las potencias regionales pero, Hollande sigue siendo reticente a considerar al presidente sirio, Bashar al-Asad, como un aliado en este combate contra EIIL.
En el ámbito interior el presidente se ha convertido al ideario político de la derecha conservadora renunciando a posiciones que había defendido hasta hoy. Quiere quitar la nacionalidad francesa a aquellos que tengan dos y que sean sospechosos de terrorismo, prohibir la entrada en el país de franceses que hayan colaborado con EIIL, aumentar la presencia policial, ampliar el estado de emergencia y modificar la Constitución.
Hollande no parece haber convencido al país con sus medidas. Medidas que unos consideran inadecuadas cuando otros las encuentran insuficientes. Y mientras los políticos se enzarzan en batallas dialécticas, los franceses siguen llorando a sus muertos.
Juan José Dorado, París
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