Los franceses rinden homenaje a las víctimas de los atentados del pasado viernes en París (capital). Unas flores, una vela, unas palabras escritas en un trozo de papel. El horror sigue dibujado en sus caras.
Pero no bajan los brazos, esperan horas haciendo colas ante los hospitales y los centros de donantes de sangre, y se interesan por las víctimas que aún están luchando entre la vida y la muerte. Todos los gestos, por pequeños que sean, son importantes.
Los franceses quieren mirar hacia adelante, y no dejarse abatir. A otros les cuesta entender lo que ha ocurrido, entender por qué Francia se ha convertido en un objetivo terrorista.
Los franceses quieren ver a los terroristas tras las rejas, quieren saber por qué esta tragedia les ha golpeado a ellos. Pero, sobre todo, quieren que los cientos de heridos que están en hospitales salgan pronto de ellos.
Juan José Dorado, París.
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