Este pasado sábado 26 de septiembre ha entrado en vigor una tregua de 6 meses entre el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y el Ejército sirio por una parte, y los diferentes grupos terroristas takfiríes por otra.
La tregua tiene como objeto la evacuación de mujeres y niños de las localidades de mayoría chiita de Al-Foa y Kafarya a cambio de la retirada de los diferentes grupos terroristas de Al-Zabadani. Dichas bandas armadas se reubicarían en la provincia de Idlib.
Pocas horas después de entrar en vigor dicha tregua, grupos insurgentes la violaron bombardeando la localidad de Al-Foa.
El pacto ha sido auspiciado por Turquía, que apoya a los grupos armados, e Irán y el Gobierno sirio, respectivamente, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo ha supervisado.
Expertos señalan que la maniobra de Turquía buscaría un importante desplazamiento de población así como controlar una zona de seguridad en territorio sirio cuando es inminente una intervención militar antiterrorista de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), liderada por Rusia, en territorios de Siria e Irak.
A pesar de que la tregua ya ha sido violada en varias ocasiones en las primeras horas de su entrada en vigor, ambas partes son conscientes de la necesidad de mantener el alto el fuego por los próximos 6 meses, por motivos humanitarios para unos y por logística para otros.
Alberto García Watson, Beirut.
xsh/hnb
