A pesar de estar prohibida la simbología nazi, en Alemania, y ser considerada todo un crimen, las cifras muestran que son delitos que van en aumento. Sin ir más lejos, esta semana un nuevo hogar de refugiados se ha despertado con pintadas de lemas racistas. Pero, lo preocupante del asunto es que estos ataques pueden desencadenar en violencia directa.
La reciente dimisión de un alcalde por presuntas presiones del partido de extrema derecha (NPD), y la violencia hacia periodistas no logran llamar la atención de los políticos del Gobierno.
A pesar de la problemática existente y del crecimiento detectado, no hay ni nuevas leyes ni nuevas medidas que intenten detener el fantasma del nazismo, que como vemos, sigue arraigado en Alemania.
Montse Mondelo, Berlín.
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