Pese a los insistentes llamados de las autoridades del gobierno, los lugareños no han querido abandonar sus residencias, aduciendo que las pertenencias son más importantes que sus vidas.
Pese a la calma reinante en la zona, los residentes advierten que las condiciones geográficas y la sequía, podrían derivar en una catástrofe mayor.
Lo más preocupante, luego de la erupción del macizo cordillerano, es la acumulación del magma y gases que no han sido expulsados, lo que podría conducir a una segunda gran explosión, motivo por el cual, la población de Villarrica, Pucón, Curarrehue y Coñaripe, se mantiene en alerta.
Manuel Arismendi, Pucón
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