Han pasado tres días desde que el candidato a la Presidencia de Estados Unidos Donald Trump anunciara sus últimas declaraciones islamofóbicas.
Trump lidera desde mediados de julio los sondeos de apoyo como candidato a representar al Partido Republicano en la carrera por la Presidencia, a pesar de su política antinmigrantes y antimusulmanes. Su mensaje ha calado por el sentimiento de patriotismo de muchos estadounidenses que se han podido sentir vulnerables.
Pero no todos han mostrado la misma aceptación en EE.UU., donde republicanos, demócratas y otras personalidades han criticado abiertamente al magnate.
Desde el otro lado del Atlántico, el primer ministro británico, David Cameron, ha estimado que sus comentarios son divisorios, que no ayudan y que están mal, mientras que la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, lo ha declarado persona non grata.
La confusión de los comentarios tan divisorios que ha realizado Donald Trump no hace más que alimentar la islamofobia que existe en Occidente.
En el Reino Unido, los comentarios de Trump han tenido como reacción una oleada de peticiones para prohibirle la entrada al país. Muchos están de acuerdo con esta idea, pero pocos piensan que pueda llegar a cumplirse.
En apenas dos días, se han superado las 400.000 firmas de ciudadanos que quisieran prohibir la entrada al Reino Unido de Donald Trump.
Trump sigue alimentando el fuego de la islamofobia también en el Reino Unido. Afirma que hay zonas de Londres (capital) donde la Policía teme entrar por miedo a los radicales.
Según la agencia de encuestas británica YouGov, uno de cada cuatro británicos encuestados ha mostrado su apoyo al candidato americano.
Ian Díez, Londres.
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