No son cifras. Son niños que nunca crecieron, madres que perdieron la sonrisa y padres que aún esperan respuestas. El terrorismo en Irán ha dejado una huella profunda en la sociedad, pero los organismos internacionales de derechos humanos han optado por un doble rasero que indigna a las familias. En un encuentro organizado por la Fundación Habilian, con ocasión del Día Nacional de la Lucha contra el Terrorismo, los testimonios vuelven a resonar con fuerza.
Los ataques no han distinguido entre civiles y militares. Mujeres, niños, trabajadores y personas mayores han sido objetivo de grupos terroristas, apoyados por potencias extranjeras.
Los atentados terroristas contra Irán comenzaron tras el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Documentos judiciales confirman un terrorismo sistemático y patrocinado desde el exterior, una realidad que salió a la luz tras los recientes ataques del eje estadounidense-israelí contra civiles, como el bombardeo de la escuela Minab, donde 168 niños perdieron la vida.
Pese a este escenario adverso, las familias no se rinden. La Fundación Habilian ha inaugurado su nueva sede en Teherán para centralizar la documentación y dar seguimiento a los procesos judiciales.
El terrorismo contra Irán persiste, y las víctimas continúan esperando justicia. Mientras la comunidad internacional prefiere mirar hacia otro lado, la Fundación Habilian se convierte en la memoria viva de una nación que no olvida.
Irán registra 23 mil mártires por terrorismo en medio siglo, atribuido a EE.UU, el régimen israelí, grupos separatistas, y el grupúsculo terrorista los hipocritas y critican el doble rasero de Occidente y la pasividad de la ONU al respecto.
Samaneh Kachui, Teherán
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