Publicada: lunes, 31 de agosto de 2026 11:33

Las ciudades de todo Irán adquieren cada año un color diferente durante la Semana de la Unidad Islámica y cobran vida con un poderoso sentimiento de unidad y solidaridad, mientras los iraníes de distintos ámbitos conmemoran el aniversario del nacimiento del Profeta Muhamad (la paz sea con él).

Por Maryam Bashirpur

En todo el país, pancartas y carteles adornan las entradas de calles y plazas con mensajes de devoción al Profeta del Islam (P), así como llamamientos a la unidad entre suníes y chiíes.

Los transeúntes suelen detenerse para contemplar estos mensajes y fotografiarlos, como si todo el país se hubiera transformado en un enorme lienzo que proclama el mensaje imperecedero de hermandad que la República Islámica de Irán ha defendido de manera constante.

Estas expresiones de unidad constituyen un recordatorio vivo de una visión formulada hace décadas por el fundador de la Revolución Islámica, el Imam Jomeini (P), y posteriormente impulsada por el Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.

Los orígenes de la Semana de la Unidad: la visión del Imam Jomeini (P)

Una de las iniciativas más importantes del imam Jomeini para fortalecer la unidad fue la instauración de la ‘Semana de la Unidad’ con motivo del aniversario del nacimiento del Profeta del Islam (P).

Tradicionalmente, los musulmanes suníes celebran su nacimiento el 12 de Rabi al-Awal, mientras que los chiíes lo conmemoran el 17 del mismo mes. En lugar de permitir que estas diferencias alimentaran la división, el Imam Jomeini propuso que todo el periodo comprendido entre ambas fechas fuera conmemorado como la Semana de la Unidad y la Hermandad.

Su sueño era que los musulmanes dejaran de centrarse en aquello que los divide y dirigieran su atención hacia lo que los une: su amor y devoción compartidos por el Profeta del Islam (P).

Desde entonces, la Semana de la Unidad se ha convertido en un espacio para el diálogo y el intercambio entre los seguidores de ambas ramas del islam, permitiéndoles reafirmar una vez más los principios fundamentales de esta religión.

Los esfuerzos del Imam Jomeini por establecer esta tradición han dejado una huella duradera, y hoy la Semana de la Unidad constituye, tanto en Irán como en numerosos lugares del mundo islámico, un recordatorio de la importancia de la cooperación y el respeto mutuo entre chiíes y suníes.

El Imam Jomeini subrayó en reiteradas ocasiones la urgencia de la unidad, citando para ello versículos del Corán. En una de sus intervenciones afirmó: “Debemos estar despiertos y saber que este es el mandato divino: ‘En verdad, los creyentes son hermanos’; los creyentes son hermanos unos de otros. No existe entre ellos nada más que hermandad y están obligados a comportarse como hermanos.

Esto es una cuestión política: que todas las naciones musulmanas, casi mil millones de personas, sean hermanas unas de otras. En ese caso, ningún daño podrá alcanzarlas y ninguna de las superpotencias podrá atacarlas”.

También afirmó: “suníes y chiíes son hermanos y deben evitar todo tipo de desacuerdo... Los musulmanes deben estar unidos y mantenerse como uno solo frente a todos los opresores. Si los musulmanes fueran un solo puño, nadie podría enfrentarse a ellos.”

La estrategia del enemigo: el viejo proyecto de sembrar la discordia

Durante años, Estados Unidos y el régimen sionista han diseñado un programa coordinado para sembrar la división y la discordia entre los musulmanes. Desde el apoyo a grupos takfiríes y terroristas hasta la inversión de miles de millones de dólares en medios de comunicación que enfrentan a chiíes y suníes, la estrategia ha sido sistemática.

El Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, subrayó en reiteradas ocasiones que estos enemigos son hostiles no solo a Irán, sino a todo el mundo islámico.

Estos enemigos saben bien que un mundo islámico dividido es un mundo islámico débil. Por ello, alimentan las diferencias religiosas, avivan las tensiones étnicas y apoyan ideologías extremistas con el fin de mantener fragmentada a la Umma (comunidad) islámica. Gastan miles de millones de dólares en campañas de propaganda mediática destinadas a presentar a chiíes y suníes como enemigos irreconciliables.

El objetivo de este proyecto es claro: una Umma dividida es una Umma débil, cuyos recursos pueden ser saqueados fácilmente, cuyo destino puede ser controlado y que puede quedar atrapada en guerras indirectas interminables.

Un ejemplo destacado de esta estrategia puede observarse en los países árabes de Asia Occidental, donde, al exacerbar las divisiones religiosas, el enemigo ha podido durante años oprimir a pueblos que, de haber estado unidos, jamás habrían tolerado semejante injusticia.

La respuesta de Irán: no solo un eslogan, sino un modelo vivido

En respuesta a este proyecto, Irán no se ha limitado a consignas y declaraciones. La República Islámica organiza cada año en Teherán la “Conferencia Internacional de la Unidad Islámica”, que reúne a eruditos y pensadores musulmanes de decenas de países.

La 39.ª edición de esta conferencia, celebrada el año pasado, tuvo como lema “el Profeta de la Misericordia y la unidad de la Umma islámica” y puso de relieve la cuestión de Palestina como principal eje de convergencia. Este año, el foco estuvo puesto en “La unidad islámica en el pensamiento del Imam mártir (Líder de la Revolución Islámica)”.

Sin embargo, más allá de estos acontecimientos, Irán presenta un “modelo vivido” de convivencia entre suníes y chiíes.

Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, afirmó en su mensaje de este año que la unidad entre los musulmanes condujo a la derrota de sus enemigos, y subrayó que las potencias extrarregionales no pueden aportar seguridad a la región.

“Hoy, la unidad entre suníes y chiíes en Irán no es simplemente un eslogan ceremonial, sino uno de los pilares del poder nacional y uno de los grandes activos del país para la seguridad y el desarrollo”, afirmó.

En Irán, chiíes y suníes rezan unos junto a otros, conmemoran mutuamente sus celebraciones y ceremonias de duelo, y permanecen unidos en defensa del país. Esta convivencia fue puesta a prueba de manera exhaustiva durante las recientes guerras impuestas, cuando iraníes de todas las etnias y confesiones religiosas permanecieron hombro con hombro en defensa de las fronteras y frustraron al enemigo.

A lo largo de las dos guerras impuestas, esta unidad fue sometida a una dura prueba y demostró su resiliencia. Iraníes de todos los orígenes sociales y religiosos —chiíes y suníes, persas y kurdos, árabes y baluchíes— se unieron en defensa del suelo de su país. Esta solidaridad, forjada en medio de las dificultades, se ha convertido hoy en uno de los pilares del poder nacional.

Palestina: la gran prueba de la unidad islámica

Si existe una cuestión común capaz de acercar los corazones de los musulmanes, esa es, sin duda, Palestina. El genocidio israelí-estadounidense en curso en Gaza ha revelado al mundo el verdadero rostro del régimen sionista y ha demostrado que este régimen no es únicamente enemigo de los chiíes, sino enemigo de todos los musulmanes.

Palestina ha ocupado de manera constante un lugar destacado en las conferencias sobre la unidad celebradas en Irán, donde investigadoras, activistas y expertas han abordado los desafíos inmediatos que enfrenta el mundo islámico. El sufrimiento interminable de los palestinos constituye un amargo recordatorio del destino de las sociedades divididas y demuestra los grandes logros que los musulmanes pueden alcanzar si se unen.

Como señaló un erudito suní en la conferencia del año pasado, Gaza es una profunda herida en el cuerpo de la Umma islámica, y la unidad nunca había sido tan necesaria como lo es hoy. Los enemigos del islam saben bien que una Umma musulmana unida se convertiría en una fuerza formidable que ya no podría ser fácilmente manipulada ni explotada.

Un nuevo horizonte: de la Semana de la Unidad a una unión regional

Pero la cuestión no termina ahí. Qalibaf habló de “nuevos pactos regionales” que podrían marcar “el comienzo de un nuevo capítulo” en la convergencia entre los países musulmanes vecinos.

Su referencia apunta al creciente nivel de cooperación económica, de seguridad y política entre Irán y los países árabes de la región, entre ellos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y otros, proceso que se ha acelerado bajo la activa diplomacia del nuevo Gobierno.

Esta visión va más allá de una semana simbólica y avanza hacia “uniones regionales duraderas”, en las que los intereses económicos compartidos, la seguridad colectiva y el enfrentamiento a las amenazas externas unan a los musulmanes más estrechamente que nunca.

El líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, también ha subrayado en reiteradas ocasiones que el futuro de la región pertenece a la propia región y que los países islámicos, sin necesidad de actores externos, pueden configurar el orden que desean.

El papel de Irán: no un país, sino una idea

En este contexto, Irán no es simplemente un país; es “una idea”. La idea de la independencia, la idea de la resistencia y la idea de la unidad de la Umma.

Desde el primer día de la Revolución Islámica, el lema “Ni Oriente ni Occidente, República Islámica” dejó claro que Irán no iba a integrarse en el bloque de ninguna de las dos superpotencias, sino que aspiraba a convertirse en un nuevo polo del mundo islámico. Este polo se sustenta en la justicia, la libertad y la hermandad islámica.

Un ejemplo tangible de esta perspectiva es el apoyo inquebrantable de Irán a la resistencia en Palestina y en el resto de la región, un apoyo que no se basa en la confesión, sino en “el derecho” y la “resistencia frente a la opresión”. El presidente Masud Pezeshkian afirmó acertadamente: “No buscamos ni el conflicto ni la división, pero no guardaremos silencio ante la opresión”.

Esta es la esencia de la política exterior de Irán, una política que sitúa la unidad de los musulmanes en primer plano. Así ha sido desde la Revolución Islámica de 1979.

Un solo puño frente a la tormenta

El nacimiento del Profeta de Islam (P) y la Semana de la Unidad no son simplemente una celebración religiosa; son también una oportunidad para reflexionar sobre su mensaje de misericordia, justicia y hermandad.

La Semana de la Unidad Islámica, nacida de la visión previsora del imam Jomeini, constituye un poderoso símbolo de los logros que los musulmanes pueden alcanzar al superar las diferencias sectarias y centrarse en su fe compartida y en los desafíos comunes.

Hace décadas, el imam Jomeini concibió este sueño y, hoy, la República Islámica de Irán, mediante su modelo de convivencia entre suníes y chiíes, con Palestina como uno de sus ejes centrales, a través de una estrategia de unidad frente a las guerras impuestas y mediante su visión de las uniones regionales, ha demostrado que este sueño es alcanzable.

Estados Unidos y el régimen sionista continuarán invirtiendo ampliamente en la división. Armarán a grupos takfiríes, difundirán propaganda falsa y explotarán cualquier fisura. Como subrayó reiteradamente el líder mártir de la Revolución Islámica, Estados Unidos y el régimen sionista no son únicamente enemigos de Irán, sino enemigos de todo el mundo islámico.